WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 24, 2003.- Washington volvió este lunes a declarar a Libia como "un peligro inminente para la seguridad de los viajeros estadounidenses", por lo que renovó un año más la prohibición de viajar a ese país norteafricano. La orden del secretario de Estado, Colin Powell, se produce a pesar de que Naciones Unidas ha levantado sanciones contra Libia después de que Trípoli aceptase su responsabilidad por el atentado de 1988 en Lockerbie, Escocia, en el que murieron 270 personas al explotar un avión de Pan Am.
Tras aceptar su responsabilidad, el régimen libio accedió a pagar 2 mil 700 millones de dólares a los familiares de las víctimas, una de las mayores condiciones puestas por Estados Unidos para restablecer la normalidad diplomática entre los dos países.
La orden renovando la prohibición de los viajes fue firmada el 17 de noviembre por Powell y este lunes aparece publicada en el Registro Federal, haciéndola efectiva de forma inmediata.
Esta prohibición se remonta a diciembre de 1981 poco después de que aviones estadounidenses derribasen en el golfo de Sidra dos aviones de combate libios.
Entonces, las autoridades estadounidenses determinaron la "posibilidad de acciones hostiles contra estadounidenses en Libia".
En su orden, Powell recordó que "la embajada estadounidense en Trípoli sigue cerrada, previniendo de esta forma que Estados Unidos proporcione protección diplomática rutinaria o asistencia consular a los estadounidenses que puedan viajar a Libia".
Las restricciones expirarán "en la medianoche del 24 de noviembre del 2004", aunque el Departamento de Estado también afirmó que "revisará las restricciones cada tres meses".