MADRID, España, dic. 2, 2003.- España debe mantener "la serenidad y la firmeza" para seguir asumiendo riesgos y ayudar a la plena democratización de Irak, tras la muerte de siete de sus agentes en un ataque en ese país, dijo este martes ante el Parlamento el presidente del gobierno, José María Aznar . En su comparecencia ante el Congreso para informar de la situación en Irak tras el asesinato de los miembros del Centro Nacional español de Inteligencia (CNI), Aznar insistió en la necesidad de que España permanezca en territorio iraquí hasta la devolución de la soberanía con plenas garantías.
Ante las discrepancias entre la clase política española sobre la presencia de efectivos en Irak, Aznar llamó a la unidad para respaldar la labor de los soldados y del personal civil en ese país, en el que, admitió, hay "un grave problema de seguridad".
El jefe del Ejecutivo indicó que el asesinato de los agentes del CNI no fue un acto de resistencia, sino terrorista, y es un motivo más "para permanecer en Irak y lograr su democracia".
Al respecto, enumeró los beneficios que ha reportado para la vida cotidiana en Irak la presencia española, como la mejora en los suministros de agua y electricidad y la reconstrucción de hospitales, escuelas e infraestructuras.
"España -agregó- sigue tan comprometida como el primer día con la causa de la libertad, de la seguridad y de la estabilidad porque es nuestra causa", añadió Aznar, quien aseguró que eso supone "una tarea larga, penosa y difícil".
Hizo hincapié en que la retirada nunca puede ser una opción porque supondría fortalecer el poder de los terroristas y ceder a su "chantaje", por lo que "sería su triunfo".
‘FANATISMO TERRORISTA’
Ya el domingo pasado, durante una declaración institucional horas después del ataque en Latifiya (a 30 kilómetros al sur de Bagdad), Aznar reafirmó el compromiso de España en la lucha contra el "fanatismo" terrorista y subrayó que la presencia española "tiene sentido" y la retirada sería "el peor de los caminos posibles".
Por su parte, el principal líder opositor, el socialista (PSOE) José Luis Rodríguez Zapatero, pidió a Aznar que rectifique y abandone la "confrontación y la obcecación" con el resto de fuerzas políticas del país.
Le emplazó a debatir hasta alcanzar un acuerdo que cambie la actual estrategia del gobierno de Madrid respecto a Irak y subrayó su deseo de que los soldados españoles "puedan regresar cuanto antes".
No obstante, dijo Zapatero, "debemos responsabilizarnos de lo que por su voluntad y contra la nuestra hemos contribuido a desencadenar" en Irak.
La comparecencia de Aznar en el pleno del Congreso se produce en esta jornada de luto oficial en España, en la que se oficiaron los funerales de Estado por los siete agentes del CNI muertos.
Durante la ceremonia, presidida por los Reyes de España y el príncipe Felipe y a la que asistieron miembros del gobierno y dirigentes de la oposición, Juan Carlos I impuso en la bandera que cubría cada uno de los féretros la medalla al mérito civil a título póstumo.