BOGOTÁ, Colombia, dic. 5, 2003.- El Gobierno colombiano anunció este viernes la apertura de negociaciones oficiales con los paramilitares de derecha del departamento del Cauca, dentro de las conversaciones de paz con los escuadrones armados establecidas hace un año. La presidencia colombiana informó que se autorizó el inicio del proceso de diálogo, negociación y firma de acuerdos con las Autodefensas Campesinas de Ortega, en Cajibío que se abrirá el próximo domingo.
El gobierno del presidente Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que agrupa a los escuadrones paramilitares, firmaron en julio pasado un acuerdo que contempla la reinserción de los 13 mil combatientes a finales de 2005.
El pasado 25 de noviembre, entregaron sus armas 855 integrantes del Bloque Cacique Nutibara de las AUC, que opera en Medellín y que cumplen un proceso de capacitación y readaptación de tres semanas.
El mismo día, el Alto Comisionado Presidencial para la Paz, Luis Carlos Restrepo, reveló que estaba próximo un proceso similar con los rebeldes de derecha del Cauca, que son cerca de 160.
Para concretar las gestiones, el gobierno colombiano designó este viernes una "comisión verificadora" para supervisar "el proceso de diálogo, negociación, firma y cumplimiento de los acuerdos".
Reconoció a Ruvinder Becoche y Lizardo Jair Becoche como representantes de las Autodefensas Campesinas de Ortega y anunció que se "notificará a las autoridades judiciales correspondientes" para que suspendan las órdenes judiciales contra los dos delegados paramilitares.
Las AUC fueron fundadas hace 22 años por hacendados para combatir a las guerrillas izquierdistas, están dirigidas por Carlos Castaño, en la parte política, y Salvatore Mancuso, en la militar.
La asociación de justicia privada, acusada de múltiples matanzas y asesinatos selectivos, figura en las listas de organizaciones consideradas como terroristas por la Unión Europea y Estados Unidos, país que reclama la extradición de Castaño y Mancuso.
La presidencia colombiana precisó que los 160 miembros de la facción paramilitar del Cauca son personas de entre 35 y 60 años de edad y no se conoce que tengan menores de edad en sus filas.
El proceso de paz con los paramilitares ha estado rodeado de reservas por parte de organismos internacionales y entidades defensoras de los derechos humanos, que temen que sus crímenes queden impunes