SINGAPUR, Singapur, dic. 10, 2003.- El presidente de Taiwán, Chen Shui-bian, defendió este miércoles el plan de su gobierno para celebrar un referendo contra los misiles chinos el próximo 20 de marzo, el mismo día de los comicios presidenciales, pese a la oposición de Beijing y Washington. "Los taiwaneses celebrarán un referendo, que no tendrá nada que ver con la independencia o con una intención de cambiar su estatus respecto a China, sino para que la población se pronuncie sobre si se siente amenazada por China", dijo Chen en rueda de prensa en Taipei.
Según Chen, la consulta popular no es sobre la independencia, sino para "evitar la guerra", pues los ciudadanos deben responder si consideran una amenaza los casi 500 misiles dirigidos hacia la isla, los cuales se encuentra en la costa oriental de China.
A raíz del impulso que ha ganado la iniciativa del referendo en las últimas semanas, las autoridades chinas han acusado al presidente taiwanés de estar promoviendo la independencia y han amenazado con una intervención militar.
El Parlamento de Taiwán aprobó el pasado 27 de noviembre un proyecto de ley, sin que incluya la propuesta explícita de un referendo sobre la independencia de la isla, como en un principio proponía Chen, pero tampoco excluye directamente la opción.
Chen, quien aspira a la reelección en las presidenciales convocadas para el 20 marzo del 2004, pretende convocar para el 2006 otro referendo para establecer una nueva Constitución, dado que la presente, escrita en 1946, no recoge la realidad actual de la isla.
Las declaraciones del mandatario taiwanés tienen lugar un día después de que su colega de Estados Unidos, George W. Bush, advirtió a Taiwán contra cualquier acción que lleve a su independencia de China.
"Los comentarios y actos del presidente taiwanés muestran que está dispuesto a tomar decisiones unilaterales para cambiar el status quo, algo a lo cual nos oponemos", dijo Bush al término de su encuentro con el primer ministro chino, Wen Jibao, en Washington.
China, que considera a Taiwán una provincia "rebelde", ha amenazado con una intervención militar si las autoridades taiwanesas siguen desarrollando acciones dirigidas a lograr la independencia de la isla.