BUENOS AIRES, Argentina, dic. 11, 2003.- El presidente argentino Néstor Kirchner criticó a los sectores más radicalizados de las organizaciones "piqueteras" (desempleados), que provocan un clima de general irritación al bloquear constantemente calles y puentes, pero reiteró que su gobierno no recurrirá a la represión para conservar el orden. "Estos sectores están absolutamente equivocados y desligitimizados políticamente. Es necesario que tengan capacidad de autocrítica, que comprendan que no es el mecanismo adecuado el tratar de extorsionar o perjudicar con sus acciones a otros argentinos", dijo el Presidente.
Kirchner formuló declaraciones en la madrugada de este jueves a un canal de televisión por cable, horas después de haberse cumplido el miércoles el vigésimo aniversario de la restauración democrática en la Argentina.
En esta capital y en otras ciudades los grupos más radicalizados de la veintena de organizaciones piqueteras se movilizan casi diariamente para cortar durante horas el tránsito en avenidas y calles, o bloquean los accesos a los centros urbanos, en apoyo de sus demandas de más planes de ayuda social.
Sectores empresariales y grupos políticos de derecha, así como una parte de la prensa, le están exigiendo al gobierno "mano dura" con esas organizaciones.
El 20 de diciembre, cuando se cumplirán dos años de la gran movilización callejera que provocó la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, los "piqueteros" realizarán una marcha callejera que culminará en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. Las autoridades temen que se produzcan disturbios.
“PROFUNDA CONVICCIÓN”
El Presidente reiteró que no reprimirá las protestas "no por falta de autoridad, sino por profunda convicción. En nuestro país cada vez que se pegaron palos, después lloraron mucho los argentinos. Yo, honestamente, no creo en ese camino".
Kirchner agregó que con su "conducta irresponsable", los grupos radicalizados "le están haciendo el juego al 'establishment', que quiere volver a las viejas recetas de la economía y la política".
Kirchner señaló que su gobierno, por otra parte, emprendió un vasto programa de cooperación con otros sectores piqueteros "que están entendiendo, están poniendo voluntad sin declinar ninguna bandera, están trabajando con la gente en cooperativas, integrando su gente al trabajo".
"El camino adecuado es el del diálogo, el de puertas abiertas, pero no es el del capricho, la presión o la extorsión", añadió.
El Presidente acusó a grupos de ultraizquierda, como el trotzkista Partido Obrero o la coalición Izquierda Unida, de usar algunos grupos piqueteros "como base de sustentación de sus políticas".
Recordó que cuando esos sectores políticos se presentan a elecciones, "sacan el dos por ciento, el uno por ciento de los votos, con suerte, en todo el país".
El Presidente se refirió también a su lucha contra el clima de corrupción afirmando que "es un peligro absoluto para la democracia". Recordó que ha advertido a sus funcionarios "que yo los miro todos los días", para prevenir cualquier irregularidad.
Kirchner aseguró que hay signos alentadores de recuperación económica y rechazó las críticas de grupos conservadores, que niegan que haya un plan de gobierno.
Añadió que en la década de los noventa, cuando imperaban programas "neoliberales", cada plan económico "era un nuevo ajuste para la población. Hoy nos encontramos de una manera distinta".