MADRID, España, dic. 11, 2003. - Unos 300 de los 700 soldados que eran entrenados por Estados Unidos para formar el nuevo ejército de Irak, renunciaron o no se presentaron a trabajar en protesta por sus condiciones laborales, informaron este jueves fuentes militares. El vocero de las fuerzas de Washington en Bagdad agregó que en las últimas semanas, los militares en adiestramiento ya no obedecían las instrucciones de sus superiores.
La coalición internacional en Irak, dirigida por Estados Unidos, busca formar para octubre próximo un nuevo Ejército de unos 40 mil soldados, después de haber disuelto las fuerzas del derrocado régimen de Saddam Hussein.
Los dimitentes formaban parte del primer batallón que de acuerdo con lo planeado iban a ser desplegados dentro de unas semanas.
"Esto es una vergüenza clara para el Pentágono, pues se la ha pasado reclutando a hombres para las fuerzas iraquíes", dijo el vocero del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el coronel James Cassella. Según fuentes de la coalición, la razón principal de las dimisiones de los soldados fue la queja de que su sueldo de 60 dólares mensuales era demasiado bajo respecto al de la policía, que además pueden ir a sus casas mientras ellos deben estar acuartelados.
Todavía en octubre pasado había gran optimismo de la coalición cuando el primer grupo de 65 oficiales terminó un curso de aprendizaje básico de nueve semanas conducido por los instructores estadounidenses.
En la actualidad, alrededor de 13 mil soldados estadounidenses se encuentran en Irak asumiendo la responsabilidad de la seguridad del país, donde este jueves un atentado suicida ocurrió cerca de una base de Estados Unidos en la ciudad de Ramadi, oeste de Bagdad.
El atentado con coche-bomba se registró cerca del cuartel general de la 82 División Aerotransportada, causando la muerte de los tres kamikazes iraquíes y varias víctimas entre los militares, sin precisar cuántos, según fuentes castrenses estadounidenses.
Poco antes, las Fuerzas de Estados Unidos detuvieron a tres supuestos jefes de la resistencia iraquí en Tikrit, al norte de Bagdad, ciudad natal de Hussein.
Durante el operativo de captura, las tropas catearon varias viviendas y en un jardín encontraron sacos de explosivos, granadas, obuses de mortero, bombas caseras y otras armas.