TORONTO, Canadá, dic. 12, 2003.- El liberal Paul Martín se convirtió en el vigésimo primer ministro de Canadá, tras jurar este viernes su cargo, después de que Jean Chrétien renunciara de manera oficial. Antes de proceder al juramento de su cargo, en el Rideau Hall –la residencia oficial de la gobernadora de Canadá y representante de la reina Isabel II de Inglaterra, Adrienne Clarkson- Martín fue purificado por un indígena canadiense, para, según la tradición, eliminar la negatividad.
El indígena colocó al nuevo Primer Ministro canadiense encima de una alfombra roja y durante varios minutos, ayudado con una pluma, dispersó humo alrededor de Martín.
Entre los principales cambios que hará Paul Martín, resalta la creación de un Departamento de Seguridad Pública, similar al que encabeza Tom Ridge en Estados Unidos y que tendrá al frente a Anne McLellan, quien hasta ahora se desempeñó como ministra de Sanidad.
El nombramiento de Martín, de 65 años, como Primer Ministro de Canadá, es la culminación de una aspiración que se inició hace 50 años con el padre del dirigente canadiense, un destacado político liberal que intentó en varias ocasiones hacerse con el liderazgo del partido.
En 1990, Martín intentó convertirse en líder del Partido Liberal, pero fue derrotado por una amplia diferencia por Jean Chrétien. Tras la victoria en las elecciones de 1993, Chrétien nombró a Martín ministro de Economía. Uno de los principales logros de Paul Martín fue la eliminación del déficit presupuestario, transformando a Canadá en el único país de los siete países más industrializados del mundo en obtener superávit fiscales de forma consecutiva en los últimos años.
Sin embargo, en 2002, Jean Chrétien prescindió de los servicios de Paul Martín, ante las tensiones creadas por sus ambiciones de convertirse en su sucesor y las reticencias del entonces Primer Ministro a anunciar su renuncia.
Tras su salida del gobierno, Martín se concentró en obtener el liderazgo del Partido Liberal, puesto que logró en noviembre de este año y que lo convirtió de forma automática en Primer Ministro, a la espera de la renuncia de Chrétien.