BELÉN, Palestina, dic. 16, 2003.- La ciudad palestina de Belén, según la tradición católica, el lugar de nacimiento de Jesús, se está preparando para celebrar, por primera vez desde el comienzo de la Intifada hace tres años, unas navidades normales. Durante la conferencia de prensa anual con motivo de los festejos navideños, el alcalde de Belén, Hanna Nasser, señaló que a pesar de que la situación política sigue igual, la municipalidad decidió este años seguir adelante y decorar al inmenso árbol de Navidad en Manger Square como así también otras históricas calles de la ciudad bíblica.
"Decoraremos modestamente Manger Square y algunas callejuelas", agregó. "No estamos haciendo esto sólo por la ciudad, sino por el bien de nuestros niños, a quienes queremos ver felices y sonrientes nuevamente".
"Las celebraciones no alcanzarán el nivel que alcanzaron con el cambio del milenio", dijo Nasser, "porque la ciudad aún está sitiada y el movimiento aún es restringido".
Asimismo llamó a Europa y Estados Unidos a presionar a Israel para que el Estado judío no obstaculice las festividades planeadas.
Israel debería permitir el ingreso y salida de la ciudad Cisjordana, así como la participación del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, quien solía participar en los festejos, hasta el inicio del levantamiento palestino en septiembre de 2000, cuando Israel se lo prohibió.
Tras reunirse este martes con una delegación cristiana Arafat dijo que espera poder asistir a las celebraciones navideñas en Belén por primera vez desde el inicio de la última Intifada.
Arafat permanece virtualmente prisionero puesto que sus cuarteles generales en Ramallah se encuentran sitiados por las fuerzas israelíes desde diciembre de 2001 y desde entonces no ha podido asistir a las celebraciones.
Por su parte Nasser indicó que si Israel no levanta el sitio y permite el libre movimiento, debería al menos hacerlo durante la Nochebuena y en Navidad para que los peregrinos puedan asistir a las celebraciones en Manger Square.
El año pasado, Nasser canceló numerosos festejos en protesta por la ocupación israelí de la ciudad. En Belén viven unos 10 mil cristianos.