WASHINGTON, Estados Unidos, dic. 18, 2003.- Estados Unidos rechazó este jueves las críticas sobre la presunta falta de interés del presidente George W. Bush hacia los problemas de América Latina y el Caribe a un mes de que se celebre en Monterrey (México) la cumbre extraordinaria de las Américas. "Esas críticas no se corresponden con los hechos", dijo en rueda de prensa John Maisto, representante permanente de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y coordinador de los trabajos de Washington para la cita del 12 y 13 de enero.
La cita de Monterrey fue convocada por las circunstancias especiales que ha vivido la región desde la última cumbre, celebrada en Québec (Canadá) en abril de 2001, con fuertes crisis económicas y políticas y la llegada al poder de catorce nuevos gobernantes.
Desde la cita canadiense, el continente ha visto revueltas sociales que han derribado Gobiernos en Argentina y Bolivia, una fracasada intentona golpista en Venezuela y un proceso de destrucción de empleo que ha afectado a 20 millones de personas.
Maisto subrayó que el gobierno de Bush está "muy comprometido en los aspectos económicos y financieros" del continente americano y pidió repasar la actuación del Washington en los últimos tres años antes de criticar su presunta falta de interés.
Varios líderes latinoamericanos han expresado su malestar por la distancia que Bush ha marcado con la región, sobre todo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, pese a asegurar durante su campaña electoral que esa región sería una prioridad en su política exterior.
"Sería una buena idea mirar el historial de esta administración", subrayó el embajador Maisto, quien citó varios ejemplos.
En concreto, se refirió al impulso al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), a la firma del Tratado de Libre Comercio con Chile, al reciente acuerdo comercial con Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y al apoyo financiero y político prestado a Uruguay y Argentina durante sus últimas crisis económicas.
Los países latinoamericanos también han expresado su preocupación porque Washington quiera acaparar la atención de la cumbre de Monterrey y dedicarla a cuestiones relacionadas con la seguridad frente al terrorismo y el impulso a la liberalización económica.
Frente a eso, los latinoamericanos y los caribeños creen que la cumbre de Monterrey debe ser foro de debate en el que se aborden soluciones de emergencia a la creciente inestabilidad social y política derivada de los elevados índices de pobreza.
Maisto consideró que ambas cuestiones son complementarias y que así se tratarán en la cumbre, cuya agenda girará en torno a tres temas principales: crecimiento económico y lucha contra la pobreza, desarrollo social o "inversión en la gente" y gobierno democrático.
El representante estadounidense coincidió en la importancia del debate sobre la pobreza, pero insistió en que es a través de la ayuda a las empresas, la supresión de las barreras burocráticas y el combate a la corrupción como se podrá revertir la tendencia.
Destacó los datos del Banco Mundial (BM) según los cuales el 80 por ciento de la economía latinoamericana se sostiene sobre pequeñas y medianas empresas, lo que contrasta con el hecho de que sea en esta región del mundo donde es más costoso crear un negocio.
"Hay que reducir costos y trabas burocráticas, hay que facilitar el acceso a créditos", señaló el embajador, quien aseguró que EU buscará además "compromisos concretos" del resto de los países para evaluar los avances en la lucha contra la corrupción.
También abogó por estudiar medios para reducir el costo de las remesas que por valor anual de 32.000 millones de dólares envían los emigrantes a sus lugares de origen y que se ven gravadas actualmente en promedio con un 12 por ciento en comisiones bancarias y gastos.
Preguntado sobre la inmigración, días después de que Bush se mostrara en contra de una "amnistía" para millones de indocumentados que trabajan en EU, Maisto reconoció que no es una prioridad, pero consideró que Monterrey "será una oportunidad para dialogar".