MANILA, Filipinas, dic. 22, 2003.- El mal tiempo está retrasando la búsqueda de cerca de un centenar de desaparecidos en los corrimientos de tierras del pasado fin de semana en el centro y sur de Filipinas, y que ya han causado la muerte de 102 personas. Eva Tomol, la subgobernadora de la provincia de Leyte del Sur, a unos 650 kilómetros al sur de Manila, explicó este lunes que las lluvias "siguen cayendo sobre las zonas afectadas y que la mayoría de las carreteras permanecen intransitables, lo que impide los labores de búsqueda y rescate".
Tomol destacó que los miembros de los equipos de socorro tuvieron que caminar durante más de dos horas para acceder a los lugares afectados.
La funcionaria indicó que el estado de calamidad ha sido declarado en la provincia, donde al menos cinco barriadas aún permanecen incomunicadas, y sin suministro de agua y electricidad.
Debido al fuerte oleaje, añadió, no han podido recuperarse todavía los cuerpos sin vida de las víctimas que flotan en aguas cerca de la vecina provincia de Camiguín.
Las operaciones de rescate se realizan con ayuda de Estados Unidos, en las que participan dos helicópteros "Chinook" del Ejército de ese país, indicaron fuentes gubernamentales filipinas.
Además, el embajador estadounidense en Manila, Francis Ricciardone, aseguró que Washington donará provisiones de auxilio y medicamentos, agregaron las fuentes.
Los corrimientos de tierras se produjeron el viernes pasado en las islas de Leyte, Panaon y Bohol, en la parte central de Filipinas, y en la zona noreste de la isla sureña de Mindanao, que se vieron afectadas por intensas lluvias que cayeron durante los últimos seis días.
CUANTIOSOS DAÑOS
La Oficina de la Protección Civil informó de que además de las víctimas mortales, los deslizamientos han causado 50 heridos y la evacuación de sus hogares de 9 mil 653 personas.
Las autoridades calcularon que este diluvio ha ocasionado daños valorados en 2.68 millones dólares en las infraestructuras y el sector agrícola.
Lucrecio About, de la oficina meteorológica nacional, declaró que las lluvias continúan afectando las islas de Visayas y la región de Mindanao y que se prevén más precipitaciones en los próximos tres días, aunque de menor intensidad.
El director de la Oficina Regional de Protección Civil, Dionisio Coloma, advirtió del posible brote de una epidemia, "debido a que los cadáveres sepultados en las toneladas de barro han comenzado a descomponerse".
Coloma atribuyó la catástrofe a la deforestación provocada por la tala ilegal. Ya no hay árboles en la zona y ahora estamos pagando por ello", dijo Coloma.
Según fuentes ecologistas, durante varias décadas la tala ilegal ha reducido al 18 por ciento las áreas forestales que cubrían el 34 por ciento del territorio filipino en 1970.
La peor catástrofe natural de este país asiático se registró en noviembre de 1991, cuando al menos 5 mil personas perecieron en la localidad de Ormoc, en las islas Visayas, como consecuencia de corrimientos de tierras y riadas provocados por fuertes lluvias.
El mal tiempo que ahora afecta el centro y el sur de Filipinas también causó el hundimiento de un barco el domingo pasado en aguas cerca de Palawan, al oeste de Filipinas.
Al menos 73 personas, entre ellas cinco menores, permanecen desaparecidas a causa de ese naufragio.