BELÉN, Cisjordania, dic. 24, 2003.- Más de mil personas se congregaron el miércoles en la Plaza del Pesebre donde escucharon villancicos y presenciaron la procesión anual de la Nochebuena a la iglesia donde según la tradición nació Jesús. Perfumados por el incienso, sacerdotes y monaguillos se alinearon ante la entrada de la Basílica de la Natividad para escoltar el desfile de dignatarios religiosos.
En el pasado, cientos de miles de turistas solían agolparse en Belén en las semanas previas a la Navidad y se congregaban en la amplia plaza frente al templo para celebrar la Nochebuena.
Pero durante los tres últimos años de violencia, la mayoría de los peregrinos --al igual que los turistas regulares-- se ha abstenido de venir. El deterioro económico y las constantes restricciones a los viajes impuestas por los israelíes han empañado también las celebraciones para los palestinos.
"La participación es muy limitada debido a los cierres y a los vallados callejeros; la gente sencillamente no puede venir", se lamentó el gobernador de Belén Zohair Manasra. "Pese a todo, los palestinos (aquí) insisten en celebrar".
Los cristianos palestinos se quejaron de que las restricciones israelíes dificultan la reunión de las familias para la ocasión.
Michel Sabbah, el patriarca latino de Jerusalén, dijo esta semana que el mensaje navideño de este año era "un mensaje de esperanza y fortaleza espiritual, pese a todos los obstáculos que se alzan en el camino de la paz".
Un muro frente a la Plaza del Pesebre estaba lleno de inscripciones de protesta a una barrera que Israel levanta en torno de Cisjordania, y que también separa los suburbios de Belén cercanos a Jerusalén del resto de la ciudad. Junto a una imagen del líder palestino Yasser Arafat un cartel rezaba "Abajo el muro".
Por tercer año consecutivo Israel ha impedido que Arafat viniera a Belén para la celebración navideña como solía hacerlo.
Antes de la procesión, familiares de 26 palestinos que fueron expulsados después de parapetarse en la basílica durante un mes en mayo del 2002 se congregaron frente al templo para exigir su retorno. Un niño con una gorra que lucía la imagen de Santa Claus sostenía una foto de su padre y una bandera palestina.