BEIRUT, Líbano, dic. 25, 2003.- Más de 90 personas, la mayoría de ellas libanesas, murieron este jueves cuando el avión de pasajeros en el que se trasladaban desde Benín hacia el Líbano se estrelló en el mar, dijeron funcionarios libaneses y testigos. Unos 200 pasajeros y tripulantes se encontraban en el vuelo 141 de United Transit Airlines que partió desde Cotonou, capital comercial de Benín.
El avión cayó al agua a las 2:55 de la tarde, manifestó Jerome Dandjinou, funcionario de seguridad del aeropuerto.
En el Líbano, las autoridades aeroportuarias expresaron que en el avión había 140 personas y por lo menos 60 fallecieron. No se explicó cuáles fueron las causas del accidente.
En Beirut, el canal de televisión Al Manar, del grupo guerrillero libanés Hezbolá, citó a un expatriado libanés y testigo del accidente que dijo que la cantidad de muertos se elevó a 90 ya que se extrajeron más cadáveres del agua. Manifestó que entre 80 y 85 de los fallecidos eran libaneses.
La emisora también citó a testigos que indicaron que había unos 35 sobrevivientes de origen libanés.
Decenas de cadáveres flotaban en medio de los restos del avión a unos 150 metros de la playa de Cotonou y los residentes locales se zambulleron en el agua para buscar sobrevivientes y recuperar los cuerpos de los muertos.
Numerosos testigos que se negaron a aportar sus identidades dijeron que vieron al menos a dos sobrevivientes. No se conocía sus nombres.
El presidente de Benín, Mattieu Kerekou, también visitó el sitio del accidente.
Imágenes de televisión mostraron trozos de la aeronave entre las olas: el tren de aterrizaje, la cabina y la parte posterior del fuselaje, junto con el motor. También se veían cables y tubos de metal torcidos.
Autoridades aeroportuarias de Beirut dijeron que el Boeing 727 había sido rentado por dos hombres libaneses, y se creía que la mayoría de los pasajeros regresaba a su país para las festividades navideñas.
Miles de inmigrantes libaneses viven y trabajan en países de Africa occidental.
El canal de televisión Al Manar presentó a un testigo diciendo que el avión tuvo dificultades en despegar y chocó contra un edificio en el borde de la pista.
"Entonces el avión explotó y cayó al mar", dijo el testigo.
"Es una tragedia horrible, inimaginable". Añadió que la mayoría de las víctimas eran libanesas. Decenas de cadáveres se veían en la playa del océano Atlántico, expresaron testigos.
Mohammed Khazen, hermano de uno de los empresarios que alquiló el avión, lloraba cuando fue contactado telefónicamente.
"Seis personas de mi familia, incluyendo mis sobrinos, están en ese vuelo y no tengo información sobre ellos", declaró.