LOS ANGELES, Estados Unidos, dic. 29, 2003.- Los equipos de socorro hallaron otros cinco cuerpos, víctimas de la avalancha que arrasó un grupo de guatemaltecos, lo que eleva a 14 los muertos por los aludes que la semana pasada asolaron dos campamentos en los cañones de San Bernardino, California. El portavoz de la Jefatura de Policía del Condado San Bernardino, Chip Patterson, dijo hoy que "continuará la búsqueda de los dos niños que todavía siguen desaparecidos", pero advirtió de que si se precipitan las lluvias fuertes esperadas para esta noche deberá suspenderse la búsqueda.
"Tenemos la esperanza de encontrarlos", agregó el funcionario en una conferencia de prensa.
La avalancha que arrasó el Campo Santa Sofía, lugar de campamentos de la Iglesia Ortodoxa Griega en el cañón Waterman, ocurrió cuando 28 inmigrantes, en su mayoría guatemaltecos, se habían reunido para la celebración navideña.
Se ha confirmado que murieron ahí 12 personas, entre ellos siete niños. Otros dos niños, un varón de 8 meses y otro varón de 12 años, seguían desaparecidos hasta hoy.
Los cinco cuerpos recuperados el domingo eran todos miembros de la Iglesia de la Profecía de Dios, incluidos una niña de entre 7 a 9 años, y un varón de 12 a 14 años, hallados en un embalse al pie de las montañas. Los otros tres eran de dos mujeres y un hombre, todos de unos 40 años de edad.
"Estas eran personas muy allegadas, muy unidas", dijo el jefe de bomberos del condado, Peter Brierty. "Era un campamento de la iglesia ortodoxa griega pero las familias eran guatemaltecas. Yo he hablado con ellos, y es horrible: uno no espera ver morir a sus hijos".
Ocho kilómetros al oeste, en el Cañón Devore otra avalancha arrasó el Campamento KOA, causando la muerte de dos personas.
La portavoz del Cuerpo de Bomberos del condado, Tracey Martínez, recomendó a los habitantes de la región que "estén preparados para las inundaciones repentinas: el agua avanza mucho más rápido que lo esperado".
Martínez señaló que la mayoría de las personas que mueren en este tipo de inundaciones perece atrapada en sus vehículos, o cuando tratan de abandonarlos y son arrastradas por las aguas.
"No trate de conducir su vehículo a través de un torrente de agua desmadrado", dijo Martínez. "Y si su vehículo se atasca, no salga de él, el agua podría arrastrarlo".
Patterson dijo que no se ha ordenado todavía la evacuación de los habitantes en las laderas de cañones cercanos donde los incendios de hace dos meses arrasaron la vegetación y dejaron el suelo expuesto al deslave por las lluvias.
"Pero la gente no debe correr riesgos innecesarios", agregó. "Si ven que llueve muy fuerte, que viven en zonas propensas a las inundaciones, váyanse".