CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 31, 2003.- En Australia ya llegó el 2004. Como cada año miles de personas se reunieron en el famoso puente Harbour para recibir, antes que nadie, el nuevo año; llegaron desde muy temprano para contemplar los tradicionales juegos pirotécnicos en punto de las 00: 00. Miles de cohetes se prendieron al mismo tiempo para formar una pared de luces. En su mensajes del primer ministro australiano, pidió continuar la lucha contra el terrorismo internacional durante el 2004. Así propiamente iniciaron los festejos del 2004. Se despide ya el 2003 en Australia.
Y en Japón también se festejo la llegada del Nuevo Año. Miles de personas se congregaron en los templos de Japón, en punto de la media noche. Como parte del ritual de purificación de los budistas se hizo sonar 108 veces una campana de hierro. Alrededor de 500 policías se hicieron parte de la seguridad en Tokio para los festejos.
Rusia también ya celebró el arribo del Nuevo Año de acuerdo con viejas y nuevas tradiciones; hubo conciertos de campanas y se repartieron en regalos. Los primeros rusos en abrir la fiesta fueron los pescadores que habitan la isla Ratmánov, la parte más oriental de Rusia, en el Estrecho de Bering.
En lo que respecta a despedir y recibir años, los rusos son campeones absolutos, pues además de poder brindar once veces el 31 de diciembre, festejan el "Stari Novi God" (Viejo Año Nuevo), que se conmemora cada 13 de enero.
A medida que el planeta gira, Chukotka, la península de Kamchatka, Jábarovsk, Magadán, Primorie y las islas Sajalín, en el Extremo Oriente ruso van brindando por la llegada del año del mono azul, según el calendario chino.
Siguiendo una tradición impuesta por el zar Pedro el Grande, en Nochevieja en la mayoría de los hogares rusos se adorna un abeto, se prepara una copiosa cena y se bebe mucho vodka y champán, primero para despedir el año saliente y después para recibir el nuevo.
Como regalo exclusivo de Año Nuevo, a los vecinos de Vladivostok se les suministra agua potable el 31 de diciembre y el 1 de enero, y después se reanudará el racionamiento que desde hace siete meses rige en el mayor puerto ruso del Pacífico debido a una sequía.
Eso allá en Europa, en este lado del mundo, Estados Unidos se prepara ya para recibir el Año Nuevo en medio de un operativo de seguridad sin precedentes. Esto, ante el temor de que pudiera ocurrir un ataque mayo o igual al ocurrido el 11 de septiembre. Aviones de guerra patrullan los cielos de la Unión Americana. Se restringe el espacio aéreo en Las Vega, Washington y Nueva York, en esta última ciudad el alcalde informó que la vigilancia estará a cargo del grupo Hércules y la Unidad de Aviación y Policía Montada.
En las calles de Nueva York las alcantarillas están soldadas y se han colocado detectores de radiación, además los policías están apoyados por toros entrenados en rastreo y detección de sustancias peligrosas.
Sin embargo, los festejos se anularon en Islamabad, la capital paquistaní después de dos atentados fallidos.
VIOLENCIA EN BAGDAD, MENSAJE DEL PAPA Y TEMOR EN EU
La violencia en Bagdad al despuntar el Año Nuevo y una amenaza subyacente de terrorismo en Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel fueron la contrapartida ominosa del entusiasmo con que se saludaba el comienzo del 2004.
El papa Juan Pablo II agradeció a Dios por el 2003 y oró por la paz en el 2004 "en Roma, en Italia, en Europa y en todo el mundo", durante una misa de fin de año celebrada en la Basílica de San Pedro.
La misa de Año Nuevo el jueves marcará el Día Mundial por la Paz de la Iglesia Católica.
En tanto, una intensa explosión en el centro de Bagdad dejó cinco muertos y 35 heridos en un restaurante donde se celebraba el Año Nuevo. Testigos dijeron que se trató de un coche bomba.
Las celebraciones también se vieron empañadas en la ciudad filipina de Lucena, donde los fuegos artificiales causaron un incendio en un viejo mercado público y murieron al menos 14 personas.
En Israel, la amenaza de terrorismo movilizó las fuerzas de seguridad. La policía dijo el miércoles que había reforzado las patrullas en Tel Aviv durante las celebraciones del Año Nuevo.
En París, unos 4,500 policías y soldados patrullaban las calles. La presencia policial era más intensa en torno de los Campos Elíseos, el famoso bulevard parisino donde se congregaron multitudes, pese al intenso frío, para marchar durante un recorrido de dos kilómetros desde la Plaza de la Concordia hasta el Arco del Triunfo.
La avenida se inundó de luz y algunos norafricanos, que enarbolaban banderas argelinas, bailaban sobre muros de concreto, algunos turistas italianos posaban para fotografías, y una pareja de jóvenes daneses negociaba con un comerciante la venta de dos latas de cerveza.
En Londres, la policía metropolitana dijo que se había declarado un "elevado estado de alerta", pero que no había amenazas específicas.
Las precauciones en Estados Unidos eran intensas.
La Dirección Federal de Aviación prohibió que todos los vuelos -exceptuando los de aerolíneas comerciales ya programados- pasen por encima de Manhattan y Las Vegas durante el tiempo que duren las celebraciones.
Nueva York selló las salidas de los desagües en las calles y removió los buzones postales en la zona céntrica de Times Square, donde se anticipaba la presencia de 750 mil personas para saludar el nuevo año. En la zona se habían apostado equipos de neutralización de francotiradores y siete helicópteros policiales se aprestaban a sobrevolarla.
El Departamento de Seguridad Interna dijo que se restringiría el espacio aéreo sobre la zona de los casinos en Las Vegas.
En Pasadena, California, donde se congrega la gente en una ruta de 8 kilómetros y donde el tazón del fútbol estadounidense Rose Bowl reúne una multitud el día del Año Nuevo, los vuelos sobre el lugar estaban limitados a los aviones policiales y militares.
Sin embargo, para muchos en Gran Bretaña, el clima fue una amenaza más fuerte a los festejos que los mismos actos terroristas.
En la ciudad de Liverpool se cancelaron los festejos ante el pronóstico de lluvias, nevadas y fuertes vientos, y reprogramaron su exhibición de fuegos artificiales para el viernes.
En Escocia, donde las personas que festejan el Año Nuevo han alcanzado fama, tuvieron que regresar tristes a casa porque el clima y los temores por la seguridad pública provocaron que las autoridades de Edimburgo cancelaran los festejos, donde se esperaba la participación de unas 100 mil personas.
Mientras tanto, en la estación espacial internacional en órbita, una tripulación estadounidense-rusa celebraba el Año Nuevo con pollo asado y té.
El astronauta estadounidense Michael Foale y su colega ruso Alexander Kaleri dijeron el miércoles en una transmisión que celebrarían exactamente a la medianoche londinense porque el reloj de la estación tiene la hora de Greenwich.
En Berlín, miles de personas atestaron una zona de dos kilómetros en torno de la Puerta de Brandemburgo, donde escucharon música y vieron los fuegos artificiales.