NUEVA YORK, Estados Unidos, dic. 31, 2003.- Unas 750 mil personas se reunieron en Times Square, para festejar la llegada del 2004. Para ello fueron necesarias dos toneladas de confetti, cientos de globos, una estrella de pop, un héroe de guerra, francotiradores y detectores de metal.
A las 6 de la tarde, la famosa bola de cristal de casi dos metros de diámetro, adornada con luces y espejos, fue elevada al punto más alto de Times Square.
Desde hace cien años, justo a la medianoche, arrojan esta bola de cristal para darle la bienvenida al nuevo año.
La diferencia, en esta ocasión, es que los festejos de Año Nuevo se realizan en medio de fuertes medidas de seguridad.
Oficiales armados realizan patrullajes continuos por las calles y cielos de la ciudad de Nueva York.
Las azoteas son vigiladas por escuadrones especializados en detectar francotiradores. En tierra, agentes especiales equipados están listos para actuar ante cualquier señal de ataque biológico, químico o radioactivo.
Incluso las tapas de las alcantarillas de la zona fueron soldadas y retiradas las latas de basura y máquinas expendedoras de diarios.
La Guardia Costera también adoptó medidas de seguridad extremas para evitar cualquier percance.