MADRID, España, ene. 7, 2004.- El gobierno estadunidense anunció este miércoles una amnistía para más de 500 prisioneros en Irak y cuadriplicó los fondos para llevar acabo el traspaso del poder al pueblo iraquí, que se tiene previsto para junio. La medida de gracia coincide con la conmemoración, el próximo viernes, del noveno mes de las entrada de las tropas norteamericanas en Bagdad.
El hecho se realiza como un gesto de reconciliación con la población de aquel país de Oriente Medio que todavía se resiste a la presencia de la fuerza multinacional, señalo el administrador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer.
Bremer, que se presentó ante la prensa acompañado por el actual presidente de turno del Consejo de Gobierno Provisional iraquí, Adnan Pachachi, subrayó que el programa tiene como meta favorecer la reconciliación iraquí e impulsar el proceso de traspaso de poder.
El representante de la Casa Blanca en Irak subrayó, sin embargo, que para que los detenidos sean puestos en libertad deben cumplir tres requisitos fundamentales.
Primero, no tener las manos manchadas de sangre y no haber cometido delitos graves contra las fuerzas de ocupación o el pueblo iraquí.
Segundo: firmar un documento en el que se comprometen a renunciar y condenar la violencia y el terrorismo en Irak, y no haber pertenecido al organigrama del partido Baas.
La tercera condición es conseguir que un jefe de tribu u otra persona con algún tipo de poder se comprometa con las fuerzas de ocupación para responsabilizarse de los actos del liberado y facilitar su captura si vuelve a ser reclamado.
"Este no es un programa para los que tienen las manos manchadas de sangre; ninguna persona relacionada con la muerte de un ser humano podrá salir en libertad", agregó Bremer.
"En el programa, solo están incluidos aquellos prisioneros detenidos por "razones de seguridad" que no hayan cometido ningún delito de sangre o crimen contra la humanidad", detalló minutos después, en una segunda conferencia de prensa, el portavoz militar del Ejército estadounidense en Bagdad, Mark Kimmit.
"En este momento hay 506 personas que cumplen estas condiciones. No hay ninguna mujer y 28 son adolescentes. El programa no distingue etnias o religiones", añadió.
Este cambio en la política del gobierno de George W. Bush se da tras la captura del ex presidente iraquí Saddam Hussein y de los constantes reclamos por parte la población civil por las detenciones de ciudadanos supuestamente inocentes.
El asunto sobre los prisioneros retenidos por el Ejército de Estados Unidos en Irak es uno de los temas más espinosos de la posguerra, ya que militares y políticos guardan sobre el mismo un riguroso silencio únicamente roto a cuentagotas.
Las autoridades de ocupación reconocen que mantienen bajo arresto a más de 12 mil personas en campos de confinamiento desperdigados por todo el país.
Sin embargo, asociaciones de defensa de los Derechos Humanos elevan a 20 mil el número de prisioneros, y denuncian que muchos son preventivos que son retenidos e interrogados durante meses sin que se les imputen cargos.
Además, en los últimos días han salido a la luz pública informaciones sobre la detención de tres oficiales norteamericanos a los que se les acusa de torturar a detenidos.
Por su parte, autoridades del Pentágono dijeron que se estudia la posibilidad de designar a un general de cuatro estrellas que se encargaría de supervisar las cuestiones de seguridad en Irak, con lo que sustituiría al actual de tres estrellas.