WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 8, 2004.- El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, respaldó este jueves al subsecretario para el Hemisferio Occidental, Roger Noriega, cuyas críticas sobre la política de Argentina hacia Cuba generaron una ola de indignación en el gobierno de Buenos Aires. Powell dijo que Noriega "habló en forma clara y directa" y que "llamó a las cosas por su nombre".
El jerarca dijo estar al tanto de las reacciones adversas que sus declaraciones generaron en el gobierno del presidente argentino, Néstor Kirchner, y dijo que espera poder abordar el tema en la reunión que mantendrá la semana próxima con el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Rafael Bielsa.
Powell y Bielsa participarán en la Cumbre Extraordinaria de las Américas que se celebrará en la ciudad mexicana de Monterrey el lunes y martes próximos.
Noriega dijo esta semana en Nueva York que la administración de Kirchner está dando un "giro a la izquierda" y que su política hacia Cuba "es motivo de preocupación y decepciones" para el gobierno del presidente George W. Bush, y protestó porque Bielsa no recibió a los disidentes cubanos durante una visita a La Habana en octubre.
Las declaraciones generaron una ola de reacciones en Buenos Aires, donde el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, las calificó de "impertinentes y agraviantes" y el vicepresidente, Daniel Scioli, señaló que los "desafortunados términos" utilizados por Noriega provocaron "malestar".
Powell reivindicó los dichos de Noriega indicando que "llamó a las cosas por su nombre", pero al explayarse sobre el tema, el jerarca se limitó a fustigar al gobierno del presidente Fidel Castro y sus "intentos desestabilizadores en la región".
A diferencia de Noriega, Powell no se refirió en forma explícita a la política de Argentina hacia Cuba, al viaje de Bielsa a La Habana o al supuesto "giro a la izquierda" de Buenos Aires.
Sin embargo, mencionó el tema en forma tangencial, al referirse a la Cumbre de las Américas celebrada en abril de 2001 en Quebec, donde los 34 países participantes firmaron la cláusula democrática que dio origen a la Carta Democrática Interamericana adoptada en septiembre de ese año.
Powell dijo que los países del continente que "están comprometidos con la democracia, que están comprometidos con los documentos que firmamos en la cumbre de Quebec en 2001, que creen en la libertad", deben "hablar alto cuando una nación del hemisferio le niega la libertad a su pueblo y cuando se mete a la cárcel a la gente por expresar sus posiciones".
Pero las críticas explícitas de Powell fueron dirigidas a La Habana.
Dijo que en los últimos 17 años ha estado, en forma interrumpida, en cargos políticos, y que, "en todo ese período, Cuba ha intentado hacer todo lo que podía para desestabilizar la región. Afortunadamente, resultaron ser sólo fracasos masivos en su mayoría. Pero recuerdo muy vívidamente mis años como consejero de Seguridad Social en 1987 y 88, cuando era un peligro real y presente para las democracias de toda la región".
"Ahora, en nuestro hemisferio tenemos democracia en 34 de las 35 naciones, con diferentes problemas y diferentes desafíos para cada una de estas democracias, pero democracias, excepto por un lugar, que es Cuba, que continúa reprimiendo a su gente, negando a su gente una vida mejor", agregó.