WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 8, 2004.- La Estación Espacial Internacional (ISS) continuó este jueves perdiendo presión y sus dos ocupantes realizarán mañana otra prueba para identificar el origen de un escape de aire, informó la NASA. Fuentes de la agencia espacial estadounidense señalaron que esas tareas estarán a cargo del cosmonauta ruso Alexander Kareli, quien pondrá a prueba el sistema que elimina el dióxido de carbono para determinar si se han producido fallas en el sellado.
La NASA indicó que los rusos utilizaron el mismo material en la estación espacial Mir y determinaron que después de un tiempo comienza a mostrar algunas filtraciones.
La agencia espacial indicó que las mediciones de este jueves mostraron que la presión en el interior del complejo espacial ha bajado a 14.03 libras por pulgada cuadrada y se acerca al nivel de 13.9, que sería demasiado baja para el funcionamiento de algunos equipos.
Sin embargo, hicieron hincapié en que esa reducción no representa ningún peligro para los dos ocupantes de la ISS, el astronauta estadounidense Michael Foley y Kaleri.
El cosmonauta ruso también tuvo que revisar un sistema de generación de oxígeno que dejó de funcionar después de haberlo hecho de manera intermitente durante varias semanas.
La NASA señaló que los astronautas están utilizando un sistema alterno y tiene una reserva para seis meses.
Karely y Foley, que llegaron a la ISS en octubre pasado, deberán regresar a la Tierra en abril próximo en una nave rusa debido a que las misiones de los transbordadores estadounidenses quedaron suspendidas tras el desastre del Columbia, en febrero de 2003.
Por otra parte, las fuentes de la NASA señalaron que en los próximos días se llevará a cabo una represurización de la estación espacial mediante el uso de nitrógeno almacenado.
Esta es la primera vez que el complejo en órbita sufre una baja de presión desde que comenzó su instalación, hace cinco años.
El control de la misión en Houston puso este jueves en funcionamiento los motores de la nave rusa acoplada a la ISS para levantar su órbita en poco más de 2 kilómetros.
Ese ajuste es necesario cada cierto tiempo debido a que la atracción gravitatoria reduce la órbita del complejo espacial de 455 toneladas que gira a una altura de unos 380 kilómetros de la superficie terrestre.