NUEVA DELHI, India, ene. 9, 2004.- Dieciocho personas resultaron heridas hoy, viernes, tres de ellas de extrema gravedad, al explotar una granada durante la oración del viernes en una mezquita de la ciudad de Jammu, la capital de invierno del estado indio de Jammu y Cachemira, informó la policía. Según la información policial, el atentado podría haber estado dirigido contra un político local, Molvi Abdul Rashid, miembro de la Asamblea Legislativa de Jammu y Cachemira, que se encontraba orando en la mezquita de Peer Mitha, y resultó ileso.
La mayoría de los heridos son funcionarios del gobierno cachemir, y entre los tres que se encuentran en "estado crítico", por cuya vida se teme, hay un adolescente de 15 años.
La granada fue lanzada por un individuo desde un callejón contra la mezquita y, tras golpear un cable eléctrico, cayó en la azotea del edificio, donde había también numerosas personas orando.
Los agentes de la escolta del político dispararon contra el autor del atentado, que consiguió escapar por el callejón, agregó la policía.
Todas las comisarías y cuarteles de las fuerzas de seguridad en la zona de Jammu fueron puestas en alerta tras el atentado, mientras agentes de policía y militares cercaban la zona de la mezquita para tratar de localizar al autor, que se supone es miembro de alguna organización armada separatista musulmana.
Los grupos secesionistas musulmanes han anunciado que seguirán con su levantamiento armado en la zona de Cachemira bajo control de la India, pese al acuerdo alcanzado por Islamabad y Nueva Delhi para negociar todos sus conflictos bilaterales, incluido el contencioso territorial por esa región del Himalaya.
Desde 1989, una docena de grupos guerrilleros y terroristas musulmanes luchan por la independencia o la anexión a Pakistán de este territorio de mayoría de población islámica, que quedó en parte bajo control de la India tras la división de los dos países después de la independencia del Reino Unido en 1947.
Unas 45 mil personas han muerto en estos casi 15 años de violencia, según las autoridades de Nueva Delhi, aunque los responsables políticos cachemires elevan la cifra a unas 65 mil y los rebeldes aseguran que han muerto unas 100 mil.