TURÍN, Italia, ene. 10, 2004.- Los italianos rinden su último homenaje al filósofo Norberto Bobbio, fallecido el viernes a los 94 años en su ciudad natal Turín, en medio del reconocimiento general a sus aportaciones intelectuales y su compromiso con la democracia. La capilla ardiente quedó instalada en la Aula Magna de la Universidad turinesa, donde impartió su magisterio durante más de medio siglo. Sus restos mortales serán enterrados tras una ceremonia privada el próximo lunes en el panteón familiar del cementerio de Rivalta.
En sus últimas voluntades, leídas por uno de sus hijos, Bobbio pide "funerales simples, privados y civiles", tras recordar que ya cuando cumplió 90 años se le rindieron honores que aceptó convencido de que excedían sus méritos.
La sencillez fue una de las cualidades que políticos e intelectuales destacaron del filósofo más importante que ha dado Italia en los últimos años y que estaba considerado en Europa como la conciencia crítica de la izquierda.
En su testamento público, firmado en su nonagésimo cumpleaños, Norberto Bobbio señala que "la muerte debe estar cerca, aunque a decir verdad la he sentido próxima toda la vida. Nunca pensé vivir tanto. Estoy muy cansado, pese a los afectuosos cuidados de los que estoy circundado".
Tras resaltar que tampoco quería discursos fúnebres, el filósofo dictó su epitafio: "Solo nombre y apellidos, fecha de nacimiento y de muerte y un único añadido: 'hijo de Luigi y Rosa Caviglia'".
La lectura de las últimas voluntades de Norberto Bobbio dieron paso a la apertura de la capilla ardiente, que visitó en primer lugar el presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi.
Numerosas personas hacen fila para dar el último adiós al filósofo, autor de una vasta y original obra asi como de una larga trayectoria de compromiso moral y político, que no se cansó de mostrar a la izquierda el camino de su renovación.