MONTERREY, México, ene. 13, 2004.- Canadá podrá optar al segundo tramo de licitación de contratos para la reconstrucción de Irak, tras ser excluido del primer concurso por su oposición a la guerra, anunció este martes el presidente estadounidense, George W. Bush. "Canadá podrá optar a los contratos", manifestó Bush durante la reunión bilateral que mantuvo con el primer ministro canadiense, Paul Martin, antes de que se reanudarán las sesiones de trabajo de la segunda jornada de la cumbre extraordinaria de las Américas que se celebra en la ciudad mexicana de Monterrey.
El presidente estadounidense recordó que las empresas canadienses ya pueden optar a algunas subcontratas del primer paquete de contratos y subrayó que no habrá restricciones en el segundo tramo.
Ni Bush ni la Casa Blanca precisaron si esta medida se aplicará a otros países excluidos también en un primer momento.
Según Martin, esta decisión es una muestra de que "cómo podemos trabajar juntos" y ayudará a restablecer la sintonía entre ambos países tras las discrepancias del último año a raíz de la guerra de Irak, a la que Ottawa se opuso, y algunas cuestiones comerciales.
El primer ministro canadiense destacó el hecho de que las empresas de su país podrán optar no sólo a las adjudicaciones para la reconstrucción, sino también para el sector servicios en Irak.
Canadá, junto a países como Alemania, Francia y Rusia, que encarnaron el frente internacional en contra del derrocamiento de Saddam Hussein por la fuerza, fueron excluidos por la Casa Blanca del concurso para los multimillonarios contratos de reconstrucción.
A finales del pasado año, la administración Bush anunció que estos contratos financiados con dinero público de los contribuyentes estadounidenses por valor de 18 mil 600 millones de dólares sólo se adjudicarían a las naciones que apoyaron a Washington en la guerra.
Bush explicó entonces que la razón era "muy simple".
"Fue nuestra gente la que arriesgó sus vidas. La gente de otros países amigos arriesgaron sus vidas y, por lo tanto, los contratos van a reflejar eso", subrayó el presidente estadounidense.
La medida provocó duras críticas en la comunidad mundial, que acusó a Washington de violar las leyes internacionales.
Pero el presidente respondió con desdén: "¿Derecho Internacional? Tendré que preguntar a mi abogado, no me ha dicho nada del tema".