LA PAZ, Bolivia, ene. 19, 2004.- El presidente del Congreso de Bolivia, Hormando Vaca Díez, confirmó este lunes que el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Ignacio Siles, se presentará mañana martes ante el Legislativo para exponer acerca del reclamo a Chile de una salida soberana al mar. Vaca Díez aclaró que aún no está decidido si la sesión será pública o reservada e indicó que la determinación se tomará al comenzar la reunión.
Entretanto, organizaciones populares se congregaron este lunes en el centro de La Paz para demandar a Chile que entregue una salida al Océano Pacífico, en lo que pretende ser el inicio de movilizaciones con ese propósito.
Bajo carteles con leyendas como "Bolivia nació con mar", "Recuperemos el mar pacíficamente", "Recuperar el mar no es una utopía" y "No a las relaciones diplomáticas (con Chile)", los presentes, convocados por la Federación de Juntas Vecinales de La Paz, escucharon una serie de discursos en castellano y aymara, en los que el elemento común fueron los ataques al "usurpador".
Se espera que en la sesión del martes en el Congreso Siles exponga lo que se ha avanzado en los últimos días en la materia, en especial en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas de Monterrey, México, donde el presidente Carlos Mesa sostuvo una áspera discusión pública con su homólogo chileno, Ricardo Lagos .
Algunos parlamentarios también han pedido que Siles informe sobre las supuestas negociaciones secretas que tuvo Lagos con los tres anteriores presidentes bolivianos, Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada, que fueron reveladas por el propio mandatario chileno en Monterrey.
Por otra parte, versiones de prensa conocidas en Santiago indican que la administración Lagos prevé que la reclamación boliviana podría encontrar eco en los próximos días en actores internacionales como la Unión Europea (UE).
Según un informe del diario "La Tercera", el gobierno chileno "tiene claro" que la ofensiva del gobierno de La Paz sobre el tema marítimo tendrá nuevos escenarios en los próximos meses, como la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), prevista para junio en Quito, y la reunión del Grupo de Rio, en mayo.
La reclamación boliviana volvió a cobrar fuerza desde octubre pasado, en el marco de las movilizaciones populares contra el gobierno de Sánchez de Lozada.
Mesa, periodista e historiador que asumió la jefatura del Estado tras la renuncia de Sánchez de Lozada, ubicó desde un comienzo el tema de la reclamación marítima como una de sus prioridades en la agenda de gobierno.
Bolivia se quedó sin acceso al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), que encaró contra Chile luchando en alianza con Perú, que también perdió una porción de territorio.
Los distintos gobiernos chilenos han sostenido que con Bolivia no hay ningún tema pendiente en materia de fronteras, pues los límites quedaron establecidos en un tratado vigente desde 1904.
Sin embargo, Lagos ha señalado que está dispuesto a dar facilidades de acceso al mar, sin que eso sea entendido como una cesión de soberanía.
Lagos le propuso a Mesa en Monterrey el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas para iniciar conversaciones, pero el mandatario boliviano antepuso en el orden de prioridades el comienzo de un diálogo sobre el tema marítimo, para dar paso después a las relaciones formales.
El gobierno chileno considera que, para que las eventuales discusiones tengan éxito, se requiere que desde un comienzo Perú se siente a dialogar con Santiago y La Paz.
Un tratado firmado en 1929 por Chile y Perú establece que Santiago está obligado a consultar a Lima en la eventualidad de que ceda a Bolivia un acceso al mar por territorios que fueron peruanos.
Según analistas de Chile y Bolivia, lo más lógico sería que Santiago entregue a La Paz un corredor por el extremo norte del país, que antes de la Guerra del Pacífico era territorio peruano.
El gobierno del presidente peruano, Alejandro Toledo, considera que el tema debe ser estudiado en primer término por Chile y Bolivia, y que su país sólo debe intervenir si los posibles acuerdos involucran a terrenos que pertenecieron a Perú.
Una encuesta conocida este lunes indica que el 52 por ciento de los peruanos que viven en Lima apoya la posibilidad de dar a Bolivia un corredor de salida al Océano Pacífico por Arica, que antes fue de Perú y ahora es de Chile.
De acuerdo con el sondeo de la empresa Apoyo, publicado por el diario "El Comercio", un 32 por ciento de los limeños se opone a esa posibilidad porque considera que la salida no debería producirse por Arica y que un corredor debería darse por territorio que siempre haya sido chileno, mientras que un 16 por ciento no dio una respuesta precisa.
A la pregunta "¨Qué opina del pedido de salida soberana al mar que ha hecho Bolivia a Chile?", el 42 por ciento de los encuestados considera que se trata de un pedido legítimo y que, por ende, Chile debe aceptarlo sin condiciones.
Un 35 por ciento opina que el pedido no tiene sentido pues los límites territoriales se establecieron hace un siglo. Para un 23 por ciento de los limeños el pedido es legítimo pero Bolivia debería darle a Chile algo a cambio.