DAVOS, Suiza, ene. 21, 2004.- El Foro Económico Mundial que se inaugura este miércoles, en Davos estará protegido como nunca antes para garantizar la seguridad de sus dos mil invitados, entre ellos numerosos presidentes, ministros y funcionarios internacionales, así como ejecutivos de compañías de talla mundial. Miles de militares controlarán el menor movimiento que escape a lo establecido y centenares de policías vigilarán el acceso a esta localidad alpina hasta el próximo domingo, cuando concluya el evento.
La participación del Ejército helvético alcanzará dimensiones excepcionales tras haber puesto a disposición tanto a efectivos activos como en reserva, que suman en total 6.500, una cifra descomunal sobre todo si se compara con los 70 hombres destinados a las mismas tareas hace sólo cuatro años.
La cantidad de efectivos armados supera a la mitad de la población total de la pequeña ciudad, que tiene 11 mil habitantes.
La seguridad no sólo comprende personal de seguridad, sino también avanzados equipos de detección de metales, aparatos de rayos X, barreras de todo tipo y hasta expertos en armas químicas y biológicas.
Todos estos dispositivos de seguridad se han desplegado bajo la lógica de círculos concéntricos alrededor del Palacio de Congresos, donde tendrán lugar las reuniones del foro y cuya seguridad interna se encuentra en manos de una empresa privada.
Según las autoridades locales, los gastos suplementarios a la organización misma del evento originados por todas estas medidas de seguridad alcanzan los 10 millones de francos suizos (6.4 millones de euros).
En cuanto al espacio aéreo, la zona donde los vuelos requieren una autorización especial ha sido ampliada y forma un círculo de 46.3 kilómetros alrededor de Davos, una de las estaciones de esquí más reputadas de Suiza.
Dos interceptores F/A-18 vigilan el área armados de misiles Amraam de largo alcance, de misiles infrarrojos Sidewinder y de cañones.
Además, otros ocho aparatos han sido movilizados para relevarlos regularmente.
En caso de que una nave sea declarada sospechosa y considerada una amenaza será el ministro de Defensa, Samuel Schmid, sobre quien recaerá la responsabilidad de ordenar derribarla, para lo cual estará acompañado permanentemente por un oficial que tendrá consigo dos teléfonos que garantizarán una comunicación segura con el comandando de la fuerza aérea.
Además, varios radares han sido instalados en Suiza y Austria, cuya frontera no está lejos, para observar cualquier movimiento en el cielo de la región, mientras que 22 helicópteros asegurarán el transporte de las personalidades más importantes y la vigilancia del perímetro de Davos.