WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 24, 2004.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, admitió este sábado la posibilidad de que Irak no guardara armas de destrucción masiva antes de la invasión estadounidense. En declaraciones a la prensa estadounidense desde Tblisi, donde asiste a la toma de posesión del presidente georgiano Mijail Saakashvili, Powell fue preguntado acerca de las afirmaciones del hasta ahora jefe de los inspectores de armamento de Estados Unidos en Irak, David Kay, quien aseguró que esas armas no existen.
"La respuesta a esa pregunta es que todavía no sabemos", respondió Powell.
Según él, los servicios secretos de Estados Unidos habían estado en lo cierto al apuntar la intención del régimen de Saddam Hussein de producir armas no convencionales. No obstante, matizó que "teníamos preguntas que necesitábamos aclarar".
"¿Qué había?... ¿Cien toneladas, quinientas toneladas, o cero toneladas? ¿Había tantos litros de ántrax, diez veces esa cantidad o no había nada?", se preguntó.
El 4 de febrero del año pasado, Powell acudió a la ONU para presentar lo que, según Washington, constituían pruebas contundentes acerca de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, uno de los principales argumentos del gobierno para justificar la guerra contra el país árabe.
En sus primeras declaraciones tras su dimisión, Kay indicó el viernes que no cree que haya armas prohibidas en Irak y ha apuntado que los datos que se manejaban correspondían a 1991, durante la guerra del Golfo.
El Gobierno de Estados Unidos sigue creyendo en la presencia de ese armamento no convencional y el viernes el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, reiteraba que sólo era cuestión de tiempo el que los inspectores localizaran las armas.
"La verdad saldrá a la luz", prometió el portavoz.
En una entrevista radial el miércoles, el vicepresidente Dick Cheney afirmaba que "el jurado todavía está indeciso" sobre la existencia del armamento.
"Lleva un periodo de tiempo considerable el mirar en todos los escondrijos de armas, todos los agujeros y todos los sitios en Irak donde se puede esperar que se hayan ocultado" las armas, agregó Cheney, quien en su día fue uno de los principales partidarios de un ataque contra el país árabe.