WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 25, 2004.- El ex jefe de la misión de inspectores de armamento de Estados Unidos en Irak, David Kay, no cree que Irak contara con armas de destrucción masiva antes del comienzo de la guerra, en marzo del año pasado. Según declaró en una entrevista emitida este domingo en el programa "Weekend Edition" de la radio nacional pública, lo que debe hacer Estados Unidos ahora es averiguar porqué los datos de sus servicios secretos apuntaban a la existencia de esas armas.
"Hemos desarrollado esta búsqueda para determinar la verdad, no para encontrar las armas. El hecho que hemos encontrado hasta el momento es que esas armas no existen, tenemos que hacer frente a esa diferencia y entender porqué" se ha producido, explicó Kay.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) anunció el viernes pasado la dimisión de Kay, quien había permanecido en su puesto durante nueve meses, y el nombre de su reemplazo, el ex inspector de armamento de la ONU Charles Duelfer.
En sus declaraciones, el experto se mostró más inclinado a culpar a los servicios secretos que al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, por iniciar una guerra con la base de pruebas inexactas.
"Hay que recordar que la opinión sobre Irak ya existía durante el gobierno de Bill Clinton y no cambió en el de Bush", apuntó, antes de indicar que "no se trata de un asunto político, sino de la capacidad de los servicios secretos de obtener información válida y verdadera".
Desde el anuncio de su dimisión, el experto ha afirmado que no cree que hubiera armas de destrucción masiva en Irak y que los datos que se han manejado correspondían a la guerra del Golfo, en 1991.
Desde entonces, no había en Irak armas no convencionales preparadas para una "acción inminente" pero, según matizó, "eso no es lo mismo que decir que no existía una amenaza seria e inminente".
Eso, rubricó el ex inspector de armas, "es una decisión política, no una decisión técnica".
Las declaraciones de Kay han puesto en una difícil posición al gobierno de Estados Unidos, que sigue insistiendo en que las armas de destrucción masiva aparecerán antes o después.
El portavoz de la Casa Blanca Scott McClellan afirmó el sábado que "el trabajo de los inspectores continúa y es importante que lo completen".
En cambio, el secretario de Estado, Colin Powell, apuntó el sábado por primera vez la posibilidad de que no hubiera habido armas no convencionales en Irak, al indicar que se trataba de una "cuestión abierta".