CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, ene. 27, 2004.- El Papa ha pedido este martes al vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, que está de visita oficial en Italia, que Estados Unidos trabaje "dentro y fuera de sus fronteras" para mantener la paz, "la más profunda aspiración de la toda la humanidad". El Pontífice, que recibió a Cheney en una audiencia incluida en el programa de su visita oficial, recordó a Washington la necesidad de avanzar "en la cooperación y la solidaridad internacional al servicio de la paz".
"El pueblo norteamericano siempre ha amado los valores de la libertad, la justicia y la igualdad", dijo Juan Pablo II, para quien "en un mundo marcado por la guerra, la injusticia y la división" estos valores son especialmente necesarios para defender "la paz y el respeto a la dignidad de todos".
El encuentro entre el Papa y el número dos de la Casa Blanca -que llegó al Vaticano rodeado de fuertes medidas de seguridad- duró alrededor de unos veinte minutos y se desarrolló a puerta cerrada en la Biblioteca privada del Pontífice.
A la llegada de su huésped, Juan Pablo II, que presentaba hoy un aspecto descansado, leyó con voz clara unas breves palabras de bienvenida y luego saludó personalmente a los miembros del numeroso séquito de Cheney, entre ellos su esposa, Lynne.
En el tradicional intercambio de regalos, el vicepresidente de Estados Unidos regaló al Obispo de Roma una pequeña paloma de cristal, y éste a su vez recibió una colección de medallas vaticanas.
Con posterioridad, Cheney fue recibido durante alrededor de 40 minutos por el secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano, en presencia de Giovanni Lajolo, el nuevo secretario vaticano para las Relaciones con los Estados.
Los temas principales en estos encuentros fueron el proceso de paz en Tierra Santa y la situación en Irak, además de otros aspectos de la actualidad internacional y cuestiones religiosas relacionadas con la familia, la defensa de la vida o la libertad de culto, según informó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.
Esta es la primera vez que Cheney se entrevista con el Papa y su visita sigue a la que hizo el pasado junio el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, en un primer intento de acercamiento tras la tensión producida por la intervención militar estadounidense en Irak.
DISTANCIAMIENTO
El presidente de Estados Unidos, George W.Bush, ha sido recibido en dos ocasiones por el Pontífice: en julio de 2001 (en su residencia estival de Castelgandolfo) y en mayo de 2002.
El pasado año las relaciones entre Washington y la Santa Sede atravesaron una etapa de distanciamiento debido a la fuerte oposición expresada por el papa Wojtyla a un conflicto que consideraba "una derrota para toda la humanidad".
En su mensaje de la Jornada mundial de la Paz, el pasado día 1 de enero, el Papa hizo un nuevo llamamiento en defensa del derecho internacional, reiterando que la ONU es la única que puede autorizar el uso de la fuerza y afirmando que para luchar contra el terrorismo hay que acabar con las situaciones de injusticia que a menudo lo originan.
Pocos días después, en un discurso al cuerpo diplomático, el Pontífice admitía que la comunidad internacional debe ayudar a los iraquíes a "retomar las riendas de su país" y a decidir su futuro de forma democrática y "según sus propias aspiraciones".
La cuestión de Oriente Medio ha sido otro de los temas en que la Santa Sede mantiene diferencias con Washington, ya que entre otros puntos, defiende la concesión de un estatuto internacional para Jerusalén y rechaza con firmeza el muro defensivo que los israelíes están construyendo en Cisjordania, aunque coinciden en la necesidad de crear un Estado palestino y de acabar con el terrorismo.
La visita de Cheney al Obispo de Roma debe leerse también en el ámbito de la política interna de Estados Unidos, como una iniciativa que busca obtener el consenso de los católicos norteamericanos y que se produce en año de elecciones.
En su viaje a Roma, que finaliza hoy, el vicepresidente Cheney ha sido recibido por destacadas personalidades italianas, entre ellas el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi y el primer ministro, Silvio Berlusconi.
Cheney y el Jefe de Gobierno italiano han subrayado el compromiso de sus países en la lucha contra el terrorismo internacional y la necesidad de lograr una rápida estabilización y un gobierno democrático en Irak.