WASHINGTON, Estados Unidos, feb. 4 2004.- El hallazgo de ricina en una oficina del Congreso y la revelación de que en noviembre la misma sustancia tóxica fue enviada a la Casa Blanca han vuelto a causar alarma entre los estadounidenses. El jefe de Policía Terrance Gainer anunció anoche la apertura de una investigación criminal después de que todos los análisis confirmaran que la sustancia encontrada en la oficina de correos del edificio Dirksen del Senado era ricina, y no descartó un móvil terrorista detrás de la acción.
El líder republicano del senado, Bill Frist, dijo que la ricina, que puede ser letal si es aspirada, fue hallada en su oficina de correos el lunes, aunque no ha afectado a ninguno de sus empleados.
Mientras, las autoridades anunciaron que agentes federales habían interceptado en noviembre una carta dirigida a la Casa Blanca que contenía la misma sustancia, y la cadena de televisión ABC informó de que en octubre pasado se descubrió un paquete con ricina en una oficina de correos de la ciudad de Greenville, en Carolina del Sur.
El remitente del paquete se describía como el "dueño de una flota de camiones de una empresa petrolera", que protestaba por las nuevas normas sobre el tiempo de descanso concedido a los conductores, dijo ABC.
Entretanto, en Wallingford (Connecticut), especialistas en medioambiente y agentes federales continúan los análisis de un polvo blanco hallado en un centro de distribución postal, y que estaba en un envío dirigido al Comité Nacional Republicano.
Estos sucesos recuerdan a los ocurridos en 2001, cuando cinco personas murieron al resultar contaminadas con ántrax, bacteria enviada por correo a dos senadores en Washington y a oficinas de medios de información en Nueva York y Florida.
Los casos se conocieron poco antes de que la Casa Blanca divulgara el martes una orden del presidente de EU, George W. Bush, a tres Departamentos del Gobierno y a la Agencia de Protección Ambiental (EPA), para que adopten medidas de protección del suministro de alimentos en el país en caso de un ataque terrorista.
La orden, que involucra a los Departamentos de Agricultura, de Salud y de Seguridad Nacional, además de la EPA, tiene como objetivo "crear un escudo protector en torno a todo el sector" alimentario, dijo Jeremy Stump, director de seguridad nacional del Departamento de Agricultura.
Además, prevé la creación de sistemas para hacer frente a cualquier brote de enfermedades de origen animal o vegetal resultantes de un ataque terrorista.
"Debemos proporcionar la mejor atención posible frente a un ataque contra la agricultura y el sistema alimentario de EU que podría tener efectos catastróficos sobre la salud y la economía", indica la orden ejecutiva, que Bush firmó la semana pasada.
La orden instruye al Departamento de Agricultura a crear una reserva de medicamentos "para responder adecuadamente a las más graves enfermedades animales" dentro de las 24 horas siguientes a la detección del brote.
Eso incluiría enfermedades como la fiebre aftosa y el carbunco, causadas por la bacteria del ántrax, las cuales afectan tanto a los animales como a los seres humanos.