BASORA, Irak, feb. 8, 2004.- El príncipe Carlos realizó este domingo una visita sorpresiva a los soldados británicos destacados en Irak, informó la agencia Press Association. Bajo fuertes medidas de seguridad, el príncipe fue a la ciudad sureña de Basora, en la primera visita de un miembro de la realeza británica al país árabe bajo la ocupación, precisó la agencia.
El príncipe Carlos se reunió con unos 200 efectivos del Regimiento de Paracaidistas del 2o Batallón, y les agradeció por sus labores en Irak.
"Lo que están haciendo, entrenar a los iraquíes a ser casi igual de buenos como soldados como ustedes, es de enorme importancia, porque esta parte del mundo no tendrá muchas probabilidades de prosperar a menos que sus fuerzas armadas aprendan de ustedes, no sólo en el aspecto militar, sino también en sus mentes y corazones", expresó Carlos.
El príncipe se reunió con el administrador estadounidense de Irak L. Paul Bremer, y con el máximo funcionario británico en el país, Jeremy Greenstock, durante su estadía de cinco horas y media.
"Se trata de una muy importante manifestación del compromiso del gobierno británico a lo que hemos comenzado aquí", destacó Bremer sobre la visita real.
Los allegados del príncipe permitieron a los periodistas divulgar la noticia de la visita sólo después que Carlos abandonó el país a un punto no identificado.
"Normalmente no llevamos al príncipe a lugares tan peligrosos como éste", destacó un portavoz del hijo mayor de la reina Isabel II.
Actualmente hay, 8 mil soldados británicos emplazados en Irak, principalmente en la región de Basora. Gran Bretaña fue el principal aliado de Estados Unidos en el conflicto de Irak y envió unos 46 mil soldados a la guerra, de los cuales, han muerto 58.
El primer ministro Tony Blair ha visitado Irak en dos oportunidades para reunirse con los militares británicos. Su más reciente viaje fue en enero. Carlos llegó de Kuwait al aeropuerto internacional de Basora a bordo de un avión Hércules C130, a las 13:05b horas locales. Vestía un traje de fajina, botas militares y una boina negra. Viajó en un helicóptero Chinook al otro lado de la ciudad, al palacio Al-Sarrayi. La mansión, construida en los años 80 para Saddam, es ahora cuartel del regimiento británico.
En Basora, se reunió con los soldados que trabajan para restaurar la paz y la estabilidad después de la guerra. Asimismo, con los soldados del Segundo Batallón del Regimiento de Paracaidistas, miembros del Regimiento Real de Gales y de los Cuerpos Aéreos del Ejército.