PARÍS, Francia, feb, 9, 2004.- El gobierno francés sigue adelante con su plan de prohibir en las escuelas públicas el uso del pañuelo con el que las mujeres musulmanas se cubren la cabeza. Se prevé la aprobación de la medida en la cámara baja del parlamento, a pesar de los temores de que la medida impulse el extremismo islámico.
El gobierno conservador espera cosechar un amplio apoyo entre los 577 diputados de la Asamblea Nacional para asegurar la cohesión en éste tema que provoca divisiones, y dar así fuerte legitimidad a la medida.
El gobierno hizo un acuerdo táctico con la oposición socialista y tiene razones para creer que la medida será aprobada sin inconvenientes. El Senado la debatirá a partir del 2 de marzo.
El gobierno presenta el proyecto como un intento de promover la concordia nacional en torno a un asunto de difícil solución que provoca fuertes discusiones desde hace 15 años. Pero los adversarios de la medida temen lo peor.
"La mayoría de los musulmanes quieren practicar su religión en paz y con respeto total por las leyes", dijo Lhaj-Thami Breze, presidente de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia, el agrupamiento fundamentalista más grande del país.
"La persecución, la burla, el rechazo, la falta de respeto a las creencias, ¿cuáles son sus consecuencias? Las consecuencias son la radicalización", dijo Breze en entrevista telefónica.
El gobierno considera la medida, que también prohibe el uso de gorras a los judíos y cruces excesivamente grandes por los cristianos, como un antídoto esencial contra la marea creciente de fundamentalismo y los riesgos a las bases de sustentación seculares del estado francés.