LA PAZ, Bolivia, feb. 9, 2004.- El presidente Carlos Mesa pidió al transporte público que suspenda el paro que se apresta a realizar entre el martes y miércoles, y retorne al diálogo. En un mensaje televisado, Mesa se manifestó sorprendido porque los propietarios de vehículos del transporte público, que en su mayoría también los conducen, atribuyen su decisión al rechazo a medidas económicas anunciadas por el gobierno para paliar el déficit fiscal, que en 2003 fue del 8%.
Si prospera el paro, sería la primera protesta que enfrenta el plan económico que el presidente presentó el 31 de enero.
Mesa señaló que la medida más combatida por los transportistas, que es la liberación del precio de la gasolina, no incrementará su precio más que en un 5 a 6% hasta fin de año.
Los propietarios también rechazan un plan oficial para que el gas natural comprimido, más barato y abundante en Bolivia, reemplace a la gasolina como combustible de sus vehículos. "Ese tipo de decisiones perjudica solamente al pueblo boliviano", comento Mesa.
"No nos parece justo, no nos parece una decisión razonable habiendo hecho el gobierno el gigantesco esfuerzo que ha hecho para evitar medidas traumáticas en contra de la población", agregó.
El secretario ejecutivo de la Confederación de Transportistas, Angel Villacorta, dijo que el paro será "movilizado", con piquetes conformados por sus miembros que saldrán a evitar la circulación en las principales ciudades del país, y reprimir a los choferes del sector que quieran trabajar.
La Central Obrera Boliviana (COB) se sumó a la protesta declarando también una huelga. Su secretario general, Jaime Solares, sostiene que se debe cerrar el Congreso e instalar un "gobierno obrero-campesino".
En tanto, el ministro de trabajo, Luis Fernández, informó que el martes habrá tolerancia en el horario de ingreso de los empleados a sus fuentes de trabajo.
Aunque los transportistas han hecho cumplir pasados paros incluso a la fuerza, Solares no parece tener mayor apoyo.
Los maestros del estado y los trabajadores del sector salud pública anunciaron que no se sumarán a la huelga porque no fueron notificados con anticipación por la COB.
También el dirigente de las juntas vecinales de la vecina ciudad de El Alto, Mauricio Kori, dijo que ellas no se sumarán a las protestas.
El Alto, poblada mayoritariamente por obreros y campesinos inmigrantes, es la ciudad más combativa de Bolivia y sus protestas de octubre afectaron seriamente a La Paz.
Los transportistas también rechazan la creación de dos impuestos, cuya aplicación, según Mesa, no les afectará.
También se oponen a la importación de vehículos usados, que paradójicamente es la condición en que fue internada la mayoría de las máquinas del transporte público.