CAP-HAITIEN, Haití, feb. 10, 2004.- El gobierno del presidente Jean Bertrand Aristide recuperó el control de tres ciudades pero continuaba un alzamiento popular que ha cobrado al menos 42 vidas. Los rebeldes han sembrado el caos en casi una docena de ciudades pidiendo la renuncia de Aristide. Los partidarios del mandatario han erigido barricadas en las vías de acceso a algunas localidades a fin de frenar la insurrección.
Las Naciones Unidas han denunciado que las barricadas impiden la entrega de alimentos y otra ayuda humanitaria a la población. Por otra parte, se prevé que para este martes las ciudades del norte se quedarán sin combustible, ya que el bloqueo de carreteras imposibilita su distribución.
En Cap-Haitien, la segunda ciudad más grande del país, se informó que los pro-aristidistas bloquearon las vías de acceso y quemaron propiedades pertenecientes a opositores del gobierno.
Funcionarios informaron que la policía, ayudada de milicianos, expulsaron a los rebeldes de Dondon, una localidad a unos 20 kilómetros a las afueras de Cap-Haitien, en el norte del país.
Luego, los partidarios del gobierno quemaron los hogares de nueve activistas antigubernamentales, informó Radio Vision 2000.
Luego de combates esporádicos el lunes, la policía recuperó el control de la ciudad porteña de Saint Marc, 72 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe, la capital.
Al menos tres hombres recibieron disparos y uno de ellos murió, supuestamente por simpatizantes de Aristide. Su cuerpo degollado fue dejado en la carretera.
"La policía nacional no puede restablecer el orden por sí misma", dijo a The Associated Press el primer ministro Yvon Neptune en Saint Marc.
Añadió que el levantamiento era un "acto de terrorismo" y que la violencia está "vinculada a un golpe de estado".
Conforme los rebeldes trataban de capturar más ciudades, la coalición de oposición, Plataforma Democrática, se distanció de la revuelta.
"No nos identificamos con este levantamiento armado, pero sí con la lucha pacífica de la gente en busca de democracia", dijo Mischa Gaillard, político de oposición que se reunió con otros elementos de la alianza Plataforma Democrática para debatir si apoyaban la revuelta. "Rechazamos la violencia".
LEVANTAMIENTO SIMILAR EN 1985
El levantamiento, iniciado el jueves en la cuarta ciudad más grande del país, Gonaives, señala una peligrosa nueva fase dentro de la crisis política que aqueja a esta nación los últimos tres años. Una revuelta similar ocurrida en 1985, también en Gonaives, llevó al derrocamiento de la familia Duvalier tras 29 años de dictadura.
Haití ha estado en crisis desde el 2000, cuando Aristide ganó unas elecciones legislativas cuya imparcialidad la oposición y la comunidad internacional pusieron en duda. Al no llegarse a un acuerdo con Aristide, se bloquearon millones de dólares de ayuda extranjera y se entró en un limbo político.
"Nos encontramos en una situación de insurrección popular armada", dijo el político de la oposición y ex coronel del ejército Himler Rebu.
Haití, una paupérrima nación de 8 millones de habitantes, se encuentra en una grave crisis económica, con alto desempleo y numerosos habitantes que viven con menos de un dólar diario.
Sin ejército, y un cuerpo policial mal armado de 5 mil agentes, el gobierno no está en capacidad de responder efectivamente al alzamiento. Las estaciones policiales han sido uno de los objetivos principales de los rebeldes, ya que éstas simbolizan la autoridad de Aristide.
Los rebeldes han concentrado su lucha en el occidente y norte del país.
Estados Unidos ha condenado la violencia y ha pedido a Aristide que respete los derechos humanos. El secretario general de las Naciones Unidas dijo que "pronto" tomarán cartas en el asunto, pero no quiso detallar.
Aristide fue elegido en las primeras elecciones democráticas del país en 1990, pero fue derrocado pocos meses después. En 1994 Estados Unidos invadió el país y lo reinstaló.