CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, feb. 11, 2004.- El Papa Juan Pablo II reiteró este miércoles, durante la Jornada Mundial del Enfermo, su condena a la eutanasia, pues dijo que "nadie tiene derecho de suprimir la vida de un paciente a causa del sufrimiento". Durante la audiencia general de este miércoles, en el aula Paulo VI del Vaticano, y en el marco de la Jornada Mundial del Enfermo que se celebra en Lourdes, Francia, el Pontífice se dijo cercano a quien sufre física o espiritualmente.
"Me dirijo a quienes experimentan en el cuerpo y en el espíritu el peso del sufrimiento. A cada uno de ellos renuevo la expresión de mi afecto y de mi cercanía espiritual", afirmó.
El Obispo de Roma, de 83 años, también él enfermo, afirmó que quienes sufren "no deben ser dejados solos" y que aunque el dolor y la enfermedad puedan parecer "absurdos" con un criterio meramente humano "tienen una gran riqueza salvadora".
"Quiero recordar que todo ser humano, incluidos aquellos que están marcados por la enfermedad y el sufrimiento, es un gran don para la Iglesia y la humanidad. Nadie tiene derecho a suprimir a esos seres a causa de sus sufrimientos", dijo el Papa, condenando, de nuevo, con estas palabras, la eutanasia.
El Pontífice, que presentaba buen aspecto físico, dentro de sus limitaciones, y con la voz clara y fuerte, agregó que todo paciente debe ser ayudado de manera diligente, a la vez que subrayó que el sufrimiento siempre es una llamada a practicar el amor misericordioso.
"El creyente que sufre sabe que la vida es un don de Dios y que nunca le abandona, como no abandonó a su Hijo en los dramáticos momentos de la pasión y la cruz. Es importante que la comunidad eclesial tenga en gran estima a los que sufren y que le preste toda la atención espiritual y humana que la caridad humana exige y ellos necesitan", subrayó el Pontífice.
Juan Pablo II manifestó que ha elegido al Santuario de la Virgen de Lourdes, en Francia, como sede principal de esta Jornada Mundial del Enfermo, porque en este 2004 se cumplen los 150 años de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción.
Con motivo de estas jornadas, el Papa envió un mensaje al cardenal Javier Lozano Barragán, "ministro de Sanidad" del Vaticano, en el que se mostró a favor de la investigación en el campo de la ingeniería genética, "pero siempre que respete los derechos y la dignidad de la persona desde su concepción".
El Papa afirmó que los hombres son los "administradores" de la vida que Dios les ha dado, y agregó que ésta tiene que ser acogida, respetada y defendida desde su comienzo hasta su ocaso natural.
En un mensaje en polaco a unas cuatro mil personas que se dieron cita en el tradicional discurso de los miércoles el Papa reiteró que "nadie tiene el derecho de suprimir a un ser humano a causa del sufrimiento".
Con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Juan Pablo II celebrará por la tarde de este miércoles en la basílica de San Pedro una misa por las personas que padecen alguna enfermedad.