WASHINGTON, Estados Unidos, feb. 11, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, hizo un llamado este miércoles a una acción internacional más decidida que impida la proliferación de armas nucleares y la producción de armamento químico y biológico. En su discurso ante la Universidad de Defensa Nacional, el presidente aseguró que las salvaguardas internacionales que existen en la actualidad para evitar la proliferación no están funcionando y existe el peligro de que estados malintencionados o grupos terroristas se hagan con esas armas y las utilicen.
Bush propuso medidas que limiten el número de países autorizados para producir combustible nuclear y que veten el acceso de grupos terroristas a las armas químicas y biológicas.
"La mayor amenaza que afronta la humanidad hoy día es la posibilidad de un ataque secreto y por sorpresa con armas químicas, biológicas, radiológicas o nucleares", aseguró Bush. El mandatario agradeció a los servicios de inteligencia por “su talento, energía y servicio a la nación”.
Manifestó que luego de los atentados contra su país, ocurridos el 11 de septiembre del 2001, el mundo vio surgir otro tipo de guerra.
“La mayor amenaza que confronta la humanidad es el posible ataque con armas químicas, biológicas o nucleares”, señaló.
Aseveró asimismo que este tipo de armas de destrucción masiva son cada vez más fáciles de obtener y a través de ellas, grupos de extremistas pueden amenazar a naciones enteras. Llamó a hacer frente a este peligro con los “ojos bien abiertos”.
Señaló que es necesario realizar cambios estratégicos en la forma de pensar para no permitir que terroristas o regímenes peligrosos amenacen con las armas más mortíferas del mundo.
El presidente lanzó un llamamiento al Grupo de Suministradores Nucleares, los 40 países que venden la mayor parte de la tecnología nuclear disponible, para que rechacen proporcionar material a los países que no tengan ya equipos para la fabricación de combustible nuclear.
Propuso también que se amplíe el alcance de la llamada Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, promovida por países como España, Reino Unido y Alemania, para inspeccionar los cargamentos.
Asimismo, pidió una serie de medidas a la Organización Internacional para la Energía Atómica (AIEA), tales como la prohibición de participar en directorio a los países sospechosos de mantener programas de armamento nuclear.
Bush lanzó un llamamiento a la comunidad internacional para aumentar la cooperación a la hora de compartir información y para fortalecer las leyes y los controles internacionales para la no proliferación.
Hizo referencia al ex dictador iraquí, Saddam Hussein quien, según Bush, tuvo armas de destrucción masiva, las cuales fueron usadas en contra de los propios iraquíes.
El presidente de Estados Unidos señaló que Hussein desafió durante años a la comunidad internacional, pero ya se encuentra en una celda mientras su país avanza hacia un futuro democrático.
IRÁN
Bush habló también de Irán y aseveró que el gobierno de Teherán no está dispuesto a deshacerse del uranio con que puede crear armas de destrucción masiva, por lo que Estados Unidos y sus aliados trabajan para asegurarse de que Irán no logre desarrollar este tipo de armamento.
Se refirió también a Corea del Norte afirmando que esta nación también ha desafiado al mundo ya que ha admitido que tiene armas nucleares, por lo que Washington y sus aliados insistirán en que Pyongyang desmantele dicho programa nuclear.
“En lo que a mi respecta , voy a continuar pidiendo al mundo que enfrente estas amenazas y les ponga fin”, manifestó.
MERCADO NEGRO
El mandatario norteamericano hizo referencia también a las operaciones en el mercado negro para producir armas de destrucción masiva.
Mencionó al Abdul Qadeer Khan, un científico paquistaní que estaba al frente de una extensa red de proliferación de tecnología nuclear.
Bush aseguró que Khan se dedicaba a vender información a regímenes extremistas y logró, junto con sus asociados, dar información a Irán, Libia y Corea del Norte para producir uranio, que se usa para fabricar armas de destrucción masiva.
Hizo hincapié en los esfuerzos de los servicios de inteligencia norteamericanos, que a través de un trabajo gradual, lograron descubrir la red de Khan. Agradeció el apoyo del gobierno paquistaní para evitar que los miembros de dicha agrupación vuelvan a realizar sus operaciones.
Todos los países, indicó, están de acuerdo en la necesidad de evitar la proliferación pero "para detener este comercio los países deben ser firmes y decididos. Debemos colaborar. Debemos actuar de manera efectiva".
"Estas armas terribles se están convirtiendo en algo fácil de adquirir, fabricar, ocultar y transportar. Armados con un único tubo de ensayo con agentes biológicos o una única arma nuclear, pequeños grupos de fanáticos o estados malintencionados pueden obtener la capacidad de amenazar a grandes naciones y la paz mundial", advirtió.
LIBIA
Al hablar de Libia, y de su reciente promesa de eliminar sus materiales peligrosos, Bush dijo que su gobierno trabaja con la administración de Trípoli para ayudarle a poner fin a su programa de armas prohibidas.
“Kadafi tomó una decisión apropiada y el mundo será más seguro cuando haya cumplido su compromiso”, aseveró Bush y agregó que el no seguir buscando armas ilegales mejorará las relaciones de Estados Unidos y otras naciones.
Exhortó a los países que mantienen planes ilegales de armamento a que sigan el ejemplo de Libia. "bandonar la búsqueda de armas ilegales puede llevar a mejorar las relaciones con Estados Unidos y otros países", dijo.
En cambio, seguir adelante con ellas "sólo acarreará aislamiento político, padecimientos económicos y otras consecuencias poco agradables", advirtió.
Lanzó una advertencia a los regímenes extremistas y a proliferadores de armas nucleares diciéndoles que Washington y sus aliados están “decididos a defender a nuestros pueblos de la proliferación”.
Habló de la labor que junto con otros gobiernos realiza el suyo para llevar a cabo ejercicios conjuntos para confiscar materiales que incrementen las posibilidades de proliferación.
“Los proliferadores descubrirán que cada vez es más difícil comerciar con este tipo de armas. Todas las naciones civilizadas tienen mucho en juego para poner fin a este tipo de comercio. Se requiere fortaleza y determinación de todas las naciones del mundo. Debemos trabajar juntos”, dijo Bush.