MADRID, España, feb. 11, 2004.- Grupos de mujeres españolas exhortaron el miércoles a la Iglesia Católica a emprender una investigación de los sacerdotes a nivel nacional, después de que uno del sur del país fue declarado culpable de abusar de seis niñas. El cura de Penarroyo, sólo identificado como José Domingo R. G., fue sentenciado el martes a 11 años de prisión y se le ordenó pagar 8 mil 100 euros (10 mil 376 dólares) a las víctimas de ocho y nueve años.
El obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, dijo el miércoles que había reemplazado al sacerdote pero que no sería expulsado.
Ángeles Álvarez, portavoz de la Red Mujeres Contra la Violencia, pidió una investigación a nivel nacional y exigió que los obispos españoles le prohiban trabajar con niños.
"Exhortamos a la Iglesia a que practiquen lo que predican, a condenar estos casos y a no hacer excepciones cuando los involucrados son miembros suyos", dijo Alvarez.
La Conferencia Episcopal Española no reaccionó en forma inmediata. La semana pasada, la conferencia de obispos difundió un documento donde afirma que la violencia doméstica, el abuso sexual y los niños sin hogar eran "el fruto amargo" de la revolución sexual, y que este movimiento "había separado al sexo del matrimonio, la procreación y el amor".
El abuso sexual realizado por sacerdotes en Estados Unidos ha sacudido a la iglesia de ese país, en especial a la diócesis de Boston, Massachusetts.
Una revisión que hizo The Associated Press de los reportes de las diócesis halló que el alcance de las acusaciones de abuso sexual contra el clero católico desde 1950 parece ser mucho mayor de lo que anteriormente calculaban los grupos de víctimas y los medios de comunicación.
Se espera que más adelante, en este mes, la Iglesia Católica de Estados Unidos presente un informe sin precedentes de las demandas y los costos por abuso sexual en todo el país.