GONAIVES, Haití, feb. 13, 2004.- Una crísis generada por la falta de alimentos y medicinas amenazaba a esta ciudad haitiana que se encontraba este viernes en manos de los rebeldes, en un alzamiento que ya ha cobrado la vida de 49 personas. Hombres armados viajaban a gran velocidad por las calles en camiones que saquearon, mientras los rebeldes reforzaban sus barricadas ante el temor de que una ofensiva de la policía venga a detenerlos.
Los bloqueos a los caminos han provocado la detención de todos los cargamentos de alimentos desde que comenzó la rebelión la semana pasada.
"El problema es muy grave", señaló Raoul Elysee, de la Cruz Roja de Haití, quien se reunió con líderes rebeldes y con funcionarios para encontrar formas para entregar los alimentos, medicinas y combustibles.
El funcionario del organismo de ayuda humanitaria advirtió que las reservas de harina, aceite para cocinar y otros productos básicos podrían agotarse en unos cuatro días.
Mientras tanto, en el hospital de Gonaives, la cuarta ciudad más grande de Haití, donde comenzó la rebelión el 5 de febrero, más de 12 personas esperaban ser atendidas por médicos que nunca se presentaron en el lugar. La Cruz Roja advirtió que el alzamiento ha puesto en peligro los servicios de salud de urgencia.
Algunos familiares se llevaron a sus pacientes de los hospitales después de que comenzaron los combates, cargándolos sobre sus espaldas o en motocicletas, indicó Cerrament Herat, de 68 años, el conserje del sanatorio.
Sólo un hombre desnutrido permanecía el viernes en el hospital, y estaba acostado sin ser atendido en una cama.
"Vine aquí para obtener atención para mi hijo y no hay nadie que pueda ayudarnos. Llegué desde el lunes y no hay médicos", señaló Yolande Saintil, quien cargaba a su hijo de ocho años, y de quien dijo sufre fiebre y dolor de estómago.
Pierre Joseph, otro encargado de la limpieza del hospital, indicó que los médicos tenían temor de regresar después de que hace una semana hubo un enfrentamiento a tiros en el edificio, cuando la policía entró por sorpresa y llevaba un oficial herido.
Como los rebeldes los perseguían, los oficiales aterrorizados abrieron fuego dentro del hospital donde mataron al menos a tres civiles que no alcanzaron a salvar.