GONAIVES, Haití, feb. 16, 2004.- Rebeldes y ex soldados atacaron otro cuartel de policía y mataron al menos a tres agentes, mientras que fuerzas leales al presidente Jean-Bertrand Aristide efectuaron contraataques en un levantamiento en el que han fallecido medio centenar de personas. Los rebeldes atacaron la estación de policía en Hinche, unos 112 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe, y mataron a tres personas, entre ellos el jefe de la policía de distrito, Maxime Jonas, según un funcionario de seguridad del país que pidió no ser identificado.
Los rebeldes expulsaron a la policía y amenazaban a los partidarios del gobierno.
Mientras tanto, rebeldes armados con machetes y fusiles escoltaron a un convoy de ayuda encabezado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra, hacia el interior de Gonaives.
El convoy transportaba 1.6 toneladas de provisiones, incluyendo sangre y equipo quirúrgico. Un cirujano y un médico también fueron enviados para atender a unas 40 personas que recibieron heridas de bala en la rebelión que comenzó el 5 de febrero.
"Estamos aquí para proporcionar asistencia médica urgente a Gonaives", dijo el lunes Pedro Isely, líder de la misión de la Cruz Roja en Haití, después de llegar a la ciudad.
Los rebeldes impulsaron la rebelión desde Gonaives, a 112 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe, desatando una oleada mortal de violencia que se ha extendido a más de una decena de pueblos. Ambos bandos han sufrido bajas.
El domingo por la noche, fuerzas leales a Aristide mataron a dos activistas contrarios al gobierno en el pueblo de Saint Marc, en la costa.
Aunque se cree que los rebeldes tienen menos integrantes que los 5 mil miembros de la fuerza policial de Haití, se les han unido líderes paramilitares y policías exiliados con la promesa de derrocar a Aristide.
"Se nos han unido. Hemos creado una resistencia nacional", dijo el lunes Winter Etienne, uno de los líderes rebeldes en Gonaives. "Nos vamos a quedar con una parte grande de Haití".
Louis-Jodel Chamblain, ex soldado haitiano que encabezó un grupo paramilitar conocido como el Frente para el Fomento y el Progreso de Haití, o FRAPH, que mató y mutiló a cientos de personas entre 1991 y 1994, está entre los que ayudan a los rebeldes.
Chamblain había huido a República Dominicana a mediados de la década de 1990.
Guy Philippe, ex jefe policial que huyó a República Dominicana después de ser acusado por el gobierno haitiano de impulsar un golpe en el 2002, también auxilia a los rebeldes.