GONAIVES, Haití, feb. 17, 2004.- El alzamiento en Haití alcanzó este martes a la ciudad de Hinche, en el centro del país, donde los rebeldes incendiaron el cuartel policial y liberaron a los presos, mientras el presidente Jean-Bertrand Aristide pidió ayuda internacional. Los rebeldes controlan ahora la mayoría de los caminos que conducen a Artibonite, el granero de Haití, donde residen casi un millón de personas, y han cortado el acceso al norte del país expulsando a policías de una docena de poblaciones.
"La sangre ha sido derramada en Hinche", dijo Aristide a periodistas la noche de este lunes, indicando que había pedido ayuda técnica a la Organización de Estados Americanos (OEA). "Tal vez la policía no puede lidiar con esta clase de ataques", reconoció Aristide.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, Ron Redmond, informó que la agencia se estaba reuniendo en Washington con funcionarios estadounidenses y caribeños para discutir cómo enfrentar un posible éxodo de haitianos. Funcionarios del ACNUR también se reunieron con las autoridades cubanas.
"Tenemos ciertamente esperanzas de que esos gobiernos recibirán personas que buscan asilo", comentó Redmond a periodistas.
Testigos señalaron que alrededor de 50 rebeldes atacaron este lunes la estación policial en Hinche y mataron a tres agentes antes de que la policía huyera de la ciudad, de 50 mil habitantes. Hinche se halla a unos 110 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe, la capital de Haití.
Testigos señalaron que los rebeldes eran lidereados por Louis-Jodel Chamblain, un ex soldado que encabezó el temible escuadrón de la muerte Frente por el Fomento y el Progreso de Haití, que mutiló y asesinó a centenares de partidarios de Aristide durante la dictadura militar entre 1991 y 1994.
Aristide, un sacerdote de áreas marginales que predicó la revolución, barrió en los comicios de 1990 convirtiéndose en el primer presidente libremente electo del país. Fue derrocado en un golpe en 1991, y repuesto en el cargo cuando Estados Unidos envió 20 mil soldados a Haití en 1994.
En 1995, Aristide eliminó el ejército y estableció en su lugar una fuerza policial de 5 mil efectivos para lidiar con disturbios, no con una rebelión militar.
Se cree que no hay más de 100 rebeldes en Gonaives, donde se inició el 5 de febrero un alzamiento para derrocar a Aristide. Los insurgentes lograron rechazar la semana pasada un ataque policial para recuperar la ciudad y en los enfrentamientos murieron 30 personas, en su mayoría policías, según la Cruz Roja de Haití.
Por lo menos 56 personas han muerto en la revuelta que se ha extendido a partir de Gonaives, ciudad situada a unos 110 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe.