MOSCÚ, Rusia, feb. 17, 2004.- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, presenció este martes un estrepitoso revés militar, al fracasar dos lanzamientos seguidos de misiles intercontinentales desde un submarino nuclear en las mayores maniobras estratégicas rusas. Los lanzamientos eran uno de los platos fuertes de estos ejercicios, los de mayor envergadura desde la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que abarcan todas las armas de las Fuerzas Armadas de Rusia, incluidas las Espaciales, y reúnen a más de 5 mil militares.
Ayer Putin embarcó en el submarino nuclear Arkhangelsk para poder presenciar este martes desde cerca cómo los misiles disparados desde la profundidad romperían la superficie marina y desaparecían en el cielo rumbo hacia el polígono de Kura, en la península nororiental de Kamchatka, frente a las costas de Alaska.
Según informó esta mañana ITAR-TASS, Putin siguió el desarrollo de las maniobras desde el puente de mando del Arkhangelsk.
Esta nave de la clase "Akula" (tiburón), según la clasificación rusa, o "Typhoon", según la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), es el mayor submarino que surca actualmente los mares, el más "silencioso" y el más veloz, gracias a sus dos reactores nucleares OK-650.
Pero los misiles no fueron lanzados, ni a las 10.15 ni tampoco a las 10.22 hora de Moscú (07.15 y 07.22 GMT) previstas.
A partir de entonces comenzaron otras maniobras, que el mando de la Flota tardó en preparar más de cuatro horas y que estaban llamadas a salvar la cara de las Fuerzas Estratégicas de Rusia.
Las primeras noticias sobre un incidente en el lanzamiento aparecieron en medios digitales rusos un par de horas después del suceso.
Gazeta.ru indicó que el misil "se destruyó nada más abandonar el tubo de lanzamiento del Novomoskovsk", y Grani,ru afirmó que "por causas desconocidas el cohete no salió del tubo".
Al fin, ITAR-TASS e Interfax difundieron simultáneamente la misma noticia.
BLOQUEO
"Según datos preliminares, el lanzamiento de dos misiles balísticos desde el submarino atómico Novomoskovsk no se realizó, por cuanto un satélite bloqueó la señal de despegue", comunicaron escuetamente las dos principales agencias de Rusia citando fuentes anónimas de la Flota del Norte.
A lo largo de una hora nadie pudo explicar si se trataba de un fallo del satélite o, al contrario, del exitoso ensayo de un sistema orientado a bloquear desde el espacio el lanzamiento de misiles. Pero ni siquiera se preciso si el satélite mencionado era ruso o extranjero, según confesó un portavoz del servicio de prensa del Kremlin.
La información que difunden los militares sobre el incidente "resulta confusa", admitió.
Posteriores informaciones, lejos de aclarar la situación, la enredaron aún más.
Interfax comunicó poco después que "la situación imprevista 'no condujo a serias consecuencias a bordo del submarino'".
La fuente militar de Interfax añadió que "las causas y las circunstancias del suceso se están investigando. (El submarino) Novomoskovsk regresó a la base".
Casi de inmediato, el servicio de prensa de la Flota del Norte (que hasta ese momento había guardado un silencio total) desmintió las "informaciones aparecidas en medios de información occidentales sobre situaciones presuntamente imprevistas durante las maniobras".
"En el transcurso de las maniobras no surgió situación imprevista alguna", aseveró el portavoz de la Flota del Norte también a Interfax.
Lo mismo fue transmitido a ITAR-TASS: "Las maniobras se desarrollan tal y como estaba previsto. No se produjeron situaciones imprevistas".
Por fin, apareció el comandante en jefe de las Fuerzas Navales de Rusia, el almirante Vladimir Kuroyédov, y explicó que "el trabajo se realizó tal y como estaba previsto", y que se llevo a cabo un "lanzamiento simulado" de los cohetes intercontinentales.
Explicó que el "lanzamiento simulado" es cuando se efectúa "el disparo electrónico del misil sin su salida física del tubo de lanzamiento".
Es decir, que desde el comienzo mismo, pese a haber indicado incluso el polígono de Kura como blanco de los misiles, estaba previsto en realidad que los lanzamientos no serían más que virtuales.
"Eso fue lo que hizo el submarino dos veces, primero en un lugar y luego en otro. Eso es lo que nosotros hemos observado", dijo Kuroyédov.
Y eso es lo que Putin fue a presenciar desde el puente de mando de un submarino en plena campaña para su reelección en los comicios presidenciales del próximo 14 de marzo.