PUERTO PRÍNCIPE, Haití, feb. 18, 2004.- La policía haitiana abandonó sus puestos en cuatro poblados, informó este miércoles la radio local, indicio de que la pequeña y desmoralizada fuerza no puede enfrentar el alzamiento que estalló la semana pasada. La medida se da después que el primer ministro haitiano advirtió que es inminente un golpe de Estado, entre temores de que la rebelión que ha causado por lo menos 57 muertos podría haberse propagado a la segunda ciudad del país, Cap Haitien.
El primer ministro Yvon Neptune pidió ayuda internacional, pero Estados Unidos y Francia se mostraron renuentes a enviar soldados o policías para sofocar una rebelión iniciada hace dos semanas contra el presidente Jean Bertrand Aristide.
Las radioemisoras indicaron este miércoles que los policías a desertaron sus puestos en cuatro aldeas -- último indicio que la reducida y desmoralizada fuerza pública no puede enfrentarse a los insurgentes, a los que esta semana se les unieron ex soldados del desbandado ejército de Haití.
La policía y los partidarios armados de Aristide levantaron barricadas y patrullaban el martes las calles de Cap Haitien, en la costa norte de Haití. Los vuelos a esa ciudad, cuyas comunicaciones por tierra se encuentran ya cortadas, fueron cancelados.
"Estamos presenciando la maquinaria del golpe de Estado en marcha", indicó Neptune, quien pidió a la comunidad internacional "que muestre realmente que quiere la paz y la estabilidad".
Los organismos de ayuda pidieron con urgencia un plan coordinado internacionalmente, por considerar que Haití "se encuentra al borde de una guerra civil generalizada". El organismo de refugiados de las Naciones Unidas se reunió en Washington con las autoridades estadounidenses para analizar cómo encarar un posible éxodo de inmigrantes ilegales haitianos a Estados Unidos, aunque por ahora no hay indicios de ello.
En Gonaives, los insurgentes dispararon al aire para evitar que una turba hambrienta asaltara varios camiones cargados con alimentos -- lentejas y mijo -- que trajo el organismo internacional de ayuda CARE. Las escenas tomadas por Associated Press Television News mostraron cómo una mujer fue pisoteada en la confusión. Fue atendida en un hospital. Fue la primera partida de alimentos que llegó a Gonaives, la cuarta ciudad de Haití, desde que fue capturada por los insurgentes que se alzaron en armas el 5 de febrero.
La brutalidad de la insurrección quedó patentizada en la ciudad central de Hinche, donde el cadáver de un policía acribillado a balazos yacía en descomposición frente a una comisaría. Hinche fue capturada el lunes por unos 50 rebeldes al parecer capitaneados por el ex jefe de los escuadrones de la muerte Louis Jodel Chamblain.
"De no haber sido por los guardaespaldas del jefe de policía, el agente no habría muerto", dijo el residente Francoise Joseph y agregó que los otros policías pudieron irse.