SANTA MÓNICA, Estados Unidos, feb. 18, 2004.- La primera dama de Estados Unidos, Laura Bush, defendió a su esposo George W. Bush de lo que ve como ataques de los demócratas para ganar terreno en vez de debatir entre sí antes de las elecciones presidenciales de noviembre. En una entrevista exclusiva con The Associated Press, Laura Bush defendió la credibilidad de su esposo y fustigó a los demócratas, quienes alegan que no cumplió con su deber en la Guardia Nacional.
"Creo que se trata de una cacería de brujas política por parte de los demócratas", indicó Laura Bush.
El presidente cumplió con su deber en la Guardia Nacional Aérea de Texas durante la guerra de Vietnam, y se presentó a cumplir su servicio militar en Alabama cuando fue asignado brevemente a ese estado, añadió la primera dama.
"El sabe que cumplió con honor, y sabe que estuvo presente todo el tiempo", indicó la esposa del presidente.
Laura Bush indicó que se vio afectada por los alegatos de que su esposo mintió al pueblo estadounidense sobre su servicio en la Guardia Nacional, y también con las nociones de que engañó al público sobre el potencial de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein para poder justificar el envío de soldados estadounidenses a Irak.
"A nadie le gusta esa parte de la campaña, los ataques personales. A mí ciertamente no me gusta", señaló la primera dama.
Al referirse a los precandidatos demócratas, señaló que "han tenido una gran campaña de elecciones primarias, pues han gastado unos 100 millones de dólares entre todos ellos para llevar sus campañas por todo Estados Unidos y con sus anuncios de televisión.
En general, considero que están haciendo más campaña contra mi esposo que contra ellos".
Por otra parte, Laura Bush indicó que el tema de los matrimonios entre los homosexuales es "muy, muy impactante" para algunas personas, y es un tema que debería ser debatido por los estadounidenses y no decidido por una corte de Massachusetts o por el alcalde de San Francisco.
Al preguntarle su opinión sobre estas uniones, Laura Bush se negó a dar su punto de vista, al señalar que "mejor dejémoslo así".
La primera dama viajó a California, donde parejas de homosexuales se han presentado en la alcaldía de San Francisco para obtener licencias de matrimonio.
Mientras tanto, la Suprema Corte del estado de Massachusetts falló recientemente que la constitución estatal autorizaba los matrimonios entre homosexuales.
Por su parte, el presidente Bush dijo este miércoles que "me preocupa lo que veo" en Boston y San Francisco, aunque no dijo si respaldará una enmienda constitucional para prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo, como lo esperan sus simpatizantes conservadores.