NUEVA YORK, Estados Unidos, feb. 19, 2004.- La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra este viernes, una sesión especial para analizar la preocupante situación humanitaria y política que atraviesa Haití. El presidente de la Asamblea, Julian R. Hunte -representante de la isla caribeña de Santa Lucía- convocó este encuentro extraordinario para estudiar la situación y analizar la adopción de distintas medidas desde el ámbito regional e internacional.
Haití se encuentra inmersa en una grave crisis, con varias ciudades tomadas por los grupos rebeldes al gobierno del presidente Jean-Bertrand Aristide.
Este miércoles, el presidente del Consejo de Seguridad, el embajador chino Wang Guangya, emitió una declaración de este órgano en la que instaba a los haitianos a restaurar la confianza y el diálogo, y a superar las diferencias de forma pacífica y democrática a través de mecanismos constitucionales.
Los 15 miembros del Consejo expresaron además su profunda preocupación por los violentos acontecimientos que están ocurriendo en el país, y que han desembocado en una grave situación humanitaria y política.
El Consejo mostró también su apoyo a las iniciativas desarrolladas por grupos regionales como la Comunidad del Caribe (Caricom) y la Organización de Estados Americanos (OEA).
En Nueva York, el secretario general anunció que la ONU está revisando sus planes de actuación para centrar sus esfuerzos en la pacificación del país y la prestación de ayuda humanitaria.
La Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) envió, por su parte, un equipo a Haití para realizar una primera evaluación de las necesidades que padece el país.
La delegación de diez miembros voló a las ciudades de Cabo Haitiano y Port-de-Paix, al norte del país.
Si bien el acceso a algunas ciudades está bloqueado, miembros del personal local de la ONU, de la Cruz Roja, y de la Organización No Gubernamental (ONG) Care lograron llegar a la estratégica ciudad de Gonaives, ocupada por los rebeldes, donde han iniciado la distribución de bienes de primera necesidad.
Este equipo ha establecido una fuerza para coordinar el trabajo de las diferentes agencias de la ONU y de los organismos que trabajan con ellas.
De acuerdo con la OCHA, los servicios de salud en Haití son muy preocupantes, después de que varios hospitales hayan sido objetivo de los manifestantes y que el centro médico de la Universidad de Puerto Príncipe dejara de funcionar desde hace varias semanas.
Por su parte, los hospitales privados siguen operando, pero la demanda los desborda, además de que los costes, cada vez más altos, están fuera del alcance de la población más pobre que necesita servicios médicos, según la organización.
Durante febrero, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) necesita repartir mil 400 toneladas de cereales en el norte del país para ayudar a 268 mil personas.
Por otro lado, las universidades se encuentran cerradas desde el 5 de diciembre y otras escuelas sólo abren de manera intermitente, según informó la OCHA.