CAP HAITIEN, Haití, feb. 22, 2004.- Los rebeldes haitianos tomaron el domingo el último bastión que le quedaba al gobierno en el norte del país, Cap-Haitien, celebrando con disparos al aire mientras las multitudes saqueaban e incendiaban edificios. Los rebeldes en el centro de la ciudad dijeron que su fuerza de unos 200 hombres encontró escasa resistencia a excepción del aeropuerto, donde según dijeron murieron ocho personas en combates con civiles leales al presidente Jean-Bertrand Aristide.
"Hoy tomamos Cap-Haitien, mañana tomaremos Puerto Príncipe", declaró Lucien Estime, un joven de 19 años que se incorporó a la rebelión en su aldea, San Rafael, al sur de Cap-Haitien. "Nuestra misión es liberar a Haití", sostuvo.
Miles de personas que gritaban "Abajo Aristide!" marcharon junto a una caravana de ocho vehículos robados en los que se desplazaban unos 40 rebeldes.
"¡Somos libres!", vociferaba la multitud, arrancando afiches de Aristide que estaban pegados en las paredes de edificios y casas.
Algunos saquearon la Radio África, una estación pro-Aristide. Luego los insurgentes efectuaron disparos contra el edificio y una multitud celebró con aplausos.
Un supuesto simpatizante de Aristide yacía muerto en la calle, después de recibir un impacto de bala en su estómago. Un segundo hombre, cuya alineación partidaria se desconocía, fue baleado en la cabeza y también falleció.
Durante el enfrentamiento, fue expropiado un avión del aeropuerto, dijo el gerente de Tropical Airways, Allen Alexandre. Al parecer, fue tomado para que pudieran escapar partidarios de Aristide.
Más temprano, unos 10 hombres armados incendiaron una comisaría y liberaron a unos 250 prisioneros. La policía huyó, de acuerdo con Odril Jean, un testigo que vive al lado del cuartel.
No quedaba claro si los atacantes fueron partidarios de Aristide o rebeldes, que han incendiado numerosas estaciones policiales y liberado a detenidos desde que comenzó el alzamiento popular para derrocar a Aristide el pasado 5 de febrero.
"El pueblo está feliz, al fin nos hemos librado del terror", expresó Fifi Jean, una habitante de 30 años que permanecía parada frente a la estación policial incendiada.
Adolescentes desfilaron luciendo cascos policiales y chalecos antibala, rebeldes entregaron las llaves de vehículos a residentes y bebieron cerveza de botellas mientras personas se llevaban armas, máquinas de escribir, colchones e inclusive puertas.
Radio Kiskeya informó que la gente saqueó también el puerto y robó contenedores que se encontraban en los embarcaderos.
El comandante rebelde Jean-Baptiste Joseph, previamente líder de una asociación de soldados del desmantelado ejército de Haití, dijo, "El ejército controla" la ciudad. "Es el ejército el que va a liberar a Haití".
Los guerrilleros dijeron que eran dirigidos por el líder rebelde Guy Philippe, ex jefe policial de la ciudad, que durante días había amenazado con atacar Cap-Haitien, la segunda ciudad más importante del país, con unos 500 mil habitantes divididos entre partidarios y detractores del gobierno de Aristide.
También se encontraba en la ciudad Louis-Jodel Chamblain, uno de los líderes de un escuadrón de la muerte que mató a cientos de personas.
Philippe formó parte del ejército que derrocó a Aristide, el primer presidente libremente elegido, en 1990. Aristide llevaba apenas ocho meses de asumir el cargo, y tras su derrocamiento reinó el terror hasta que Estados Unidos envió 20 mil efectivos militares en 1994 para poner fin a la dictadura militar, reponer a Aristide en el cargo y frenar un éxodo de refugiados a las costas de Florida.
Estados Unidos ha expresado que no está interesado en una nueva aventura militar en Haití.
En cambio, un grupo de diplomáticos presentó el sábado un plan de paz que fue aceptado por Aristide, pero resistido por los opositores, que sostienen que debe incluir la renuncia del presidente.
El victoria rebelde del domingo incrementa la presión para que el gobierno y la oposición sellen un acuerdo.
Los dirigentes de la oposición dijeron que presentarán su respuesta formal al plan de paz el lunes a las 5 de la tarde (22:00 GMT).
"Esta es su última oportunidad. Si dicen que no, están diciendo no a la comunidad internacional", manifestó un diplomático occidental a condición de mantener su nombre en el anonimato.
La fuente, que habló desde Puerto Príncipe, admitió que son mínimas las probabilidades de que la oposición acepte el plan de paz.
Estados Unidos ha responsabilizado a Aristide por la crisis, al considerar que utilizó a la policía y a sus partidarios para suprimir a disidentes e ignoró pedidos de terminar con la corrupción y restaurar el orden civil en el país.
De acuerdo con el plan de paz, Aristide seguirá como presidente, pero compartirá el poder con la oposición mientras se convoca a elecciones.
Sin embargo, el plan no aclara cómo debe frenarse el alzamiento rebelde.
La revuelta popular comenzó el 5 de febrero en Gonaives, la cuarta ciudad más importante de Haití, y han muerto más de 70 personas, entre ellas 40 policías.
Al aceptar el plan el sábado, Aristide enfatizó que no "avanzará (en las negociaciones) con ningún terrorista", refiriéndose a los rebeldes.
LOS REBELDES SE ACERCAN A PUERTO PRÍNCIPE
Al menos una persona murió en un ataque de grupos armados opuestos al presidente Jean-Bertrand Aristide en los alrededores de Puerto Príncipe, en el primer ataque rebelde en las inmediaciones de la capital haitiana.
En la mañana del domingo, un grupo armado de entre diez y quince personas se adentró en la localidad de Bon Report, en las afueras de la capital, y en la Ruta Nacional 1, que conduce hacia Gonaives, y atacaron los puestos de la policía.
Corresponsales extranjeros pudieron comprobar que el asalto se había saldado al menos con la muerte de uno de los atacantes, cuyo cadáver yacía a pocos metros de la comisaría de policía de Bon Report.
Dicha población fue asaltada en la noche del sábado por otro grupo armado y los vecinos aseguran que la acción culminó con la muerte de un policía y de dos partidarios del presidente Aristide.
Periodistas también pudieron comprobar que las incursiones habían llegado hasta el barrio de Place Cazeau, en las cercanías de la residencia personal del presidente Jean-Bertrand Aristide.
En la mañana del domingo, la comisaría del barrio permanecía desierta y los habitantes del barrio, situado en las cercanías del aeropuerto internacional, indicaron que los policías habían huido en la noche y que un grupo de la oposición había liberado a varias personas que estaban presas.
Las rutas entre el centro de Puerto Príncipe y los barrios de Place Cazeau y Bon Report están salpicadas de barricadas improvisadas que han sido levantadas por los partidarios de Aristide en las últimas horas.
"Vamos a proteger a nuestro presidente. Cinco años más", expresaban en los puestos de control los partidarios del gobernante haitiano, cuya destitución exige la oposición política.