LONDRES, Inglaterra, feb. 26, 2004.- Agentes de la inteligencia británica espiaron al secretario general de la ONU Kofi Annan antes de la guerra de Irak denunció este jueves una ex secretaria del gabinete. El primer ministro Tony Blair se negó a indicar si la denuncia es válida, pero acusó a la ex secretaria de Desarrollo Internacional Clare Short de ser "profundamente irresponsable".
Short, que dimitió antes de la campaña para derrocar al dictador Saddam Hussein, dijo que cuando era miembro del gabinete laborista leyó transcripciones de las conversaciones de Annan.
"En esta ocasión, el Reino Unido se dedicó a espiar la oficina de Kofi Annan y a obtener informes de él y sobre lo que sucedía", denunció Short en una entrevista con la radio de la British Broadcasting Corporation.
Esa acusación dominó la conferencia de prensa mensual que el primer ministro suele conceder a los medios informativos británicos e internacionales.
"No comentaré las operaciones de nuestros servicios de seguridad", dijo Blair.
"Pero quiero indicar esto: actuamos conforme al derecho nacional e internacional, y actuamos en el mejor interés de este país, y nuestros servicios de seguridad son una parte vital de la protección de este país.
"Por tanto, no comentaré sus operaciones, ni directa ni indirectamente. Ello no debería ser considerado un indicio en torno a la veracidad de cualquier acusación particular. Y creo que el mero hecho de que fueran planteadas estas denuncias es profundamente irresponsable".
En su entrevista, Short dijo en torno al espionaje de personalidades extranjeras que "estas cosas se hacen. Y en el caso de la oficina de Kofi, fueron hechas desde hace algún tiempo".
Preguntada si Gran Bretaña estuvo mezclada en ese espionaje, la ex secretaria respondió que "sé que vi transcripciones de las conversaciones de Kofi Annan poco antes de la guerra".
“SÍ, ABSOLUTAMENTE”
Preguntada directamente si los agentes británicos recibieron órdenes de realizar sus operaciones dentro de las Naciones Unidas, especialmente hacia personas como Annan, respondió con un tajante "sí, absolutamente".
La víspera, la justicia británica decidió sobreseer el encausamiento de una ex agente de inteligencia que filtró un informe confidencial que planteaba las labores de espionaje en las Naciones Unidas.
La fiscalía dijo que no poseía suficientes pruebas para demostrar la culpabilidad de la traductora del mandarín Katharine Gun, que había sido acusada de violar las leyes del secreto estatal varios meses antes de la guerra de Irak.
La traductora de 29 años había admitido filtrar al diario The Observer una nota de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos en que se pedía ayuda a Gran Bretaña para espiar a miembros del Consejo de Seguridad antes de la guerra.
En marzo, el diario se basó en esa nota para decir que la Agencia Nacional de Seguridad había intensificado su espionaje a funcionarios de Angola, Camerún, Chile, Bulgaria, Guinea y Pakistán, todos miembros del consejo.
Chile y México habían denunciado a principios de mes que Estados Unidos espió al personal de sus delegaciones en los meses previos al estallido de la guerra.
"Resultó muy obvio para los países involucrados en el debate acerca de Irak que éramos observados y que nuestras comunicaciones probablemente eran interceptadas", dijo a principios de febrero el embajador de México ante Naciones Unidas, Adolfo Aguilar Zinser.
"La información era recogida en beneficio de Estados Unidos", agregó.
Chile denunció igualmente que los teléfonos de su misión ante las Naciones Unidas fueron interceptados.