PUERTO PRÍNCIPE, Haití, feb. 26, 2004.- Mientras la diplomacia internacional mueve sus hilos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno del presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, pasa por sus peores momentos ante la posibilidad de un ataque rebelde a Puerto Príncipe. Aristide dijo a la televisión estadounidense CNN que no renunciará y que el envío de una fuerza internacional de paz a su país representaría "una gran diferencia" en la crisis.
Acusó a los sublevados, que controlan cinco de las nueve provincias, de ser "terroristas" y pidió una acción internacional "para salvar la democracia".
Aristide afirmó que completará su mandato, que expira en 2006.
El presidente está de acuerdo con el plan de paz propuesto por los países mediadores en el conflicto, que prevé mantenerle en el poder, pero con el nombramiento de un primer ministro independiente que se encargue de reorganizar a la policía -la única fuerza de seguridad que existe en Haití- y de convocar elecciones.
Aristide animó a Estados Unidos a enviar tropas, al recordar que existe un tratado bilateral que permite a Washington mandar efectivos para luchar contra el narcotráfico y que se podría invocar en esta ocasión "para evitar el tráfico de drogas y armas que efectúan esos terroristas".
Estados Unidos ha reiterado en varias ocasiones que el envío de tropas a Haití "no entra en los planes", ya que ya tiene demasiados soldados comprometidos en otras misiones en el exterior (Irak o Afganistán).
Mientras Aristide insistía en que seguirá en la presidencia, los rebeldes armados haitianos se encuentran concentrados en las proximidades de Puerto Príncipe, y sólo esperan una orden de su jefe, el ex militar Guy Philippe, para entrar en la capital.
Evans Paul, dirigente de la opositora Confederación Unidad Democrática, afirmó a la prensa que la eventual salida del país de Aristide se producirá "en las próximas horas".
El ex alcalde de Puerto Príncipe agregó que se están haciendo gestiones para determinar cuál será el lugar de destino de Aristide en caso de abandonar Haití, y apuntó a Panamá como posible lugar de exilio, aunque recordó que el inconveniente es que ese país acoge también al ex general Raoul Cedras, quien le derrocó en 1991.
El dirigente opositor apeló al "sentido de responsabilidad y madurez del pueblo haitiano" para evitar un baño de sangre.
Diversos sectores de la oposición haitíana reiteran sus llamamientos a la población para que permanezca en sus casas y evite la violencia ante lo que se supone la "inminente" entrada de los rebeldes en Puerto Príncipe y la salida de Aristide del Palacio Nacional.
Francia, mientras tanto, presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU una carta en la que pide autorización para establecer una fuerza pacificadora en su antigua colonia que se encargue de controlar la violencia en los tres últimos meses, que ha dejado al menos 60 muertos.
En la misiva, el embajador Jean-Marc de la Salbiére señaló que Francia "está preparada para desempeñar un papel en los esfuerzos de movilización internacional", por lo que propone un plan de acción más amplio que el elaborado por Caricom y OEA.
En el documento, Francia propone que esta fuerza de paz civil apoye a un gobierno de unidad nacional transitorio que se podría crear una vez que se haya resuelto la crisis.
Instó a Aristide a respetar el Estado de derecho y a asumir las consecuencias de una situación "de la que es en gran parte responsable".
Mientras tanto, los 34 países de la OEA transfirieron a la ONU el problema de la crisis en Haití, al instar al Consejo de Seguridad a que adopte "medidas urgentes" para su solución.
El Gobierno de Canadá, sin embargo, endureció su postura sobre el conflicto e hizo un llamamiento a Aristide para que se plantee su dimisión, porque la "situación de su país se está deteriorando" y "debe examinar las opciones posibles para el bienestar de su pueblo".
La ONU y varias embajadas europeas en Puerto Príncipe lograron evacuar sin problemas alrededor de 120 personas, en su mayoría mujeres y niños, que querían abandonar el país ante el conflicto civil que comenzó hace tres semanas.
En Estados Unidos, la Oficina de la Guardia Costera en Miami informó que ha detenido en alta mar en los últimos tres días a 546 haitianos que trataban de huir de su país.
Luis Díaz, portavoz de la Guardia Costera, dijo que los haitíanos detenidos fueron interceptados en doce embarcaciones diferentes en las cercanías del Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, y permanecen en escampavías en las cercanías de Miami.
El funcionario descartó la posibilidad, insinuada por diversos medios locales, de que los detenidos sean el primer indicio de un éxodo masivo de refugiados hacia Miami.