CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, mar. 11, 2004.- El papa Juan Pablo II condenó este jueves los "execrables atentados" cometidos en Madrid, que han causado decenas de víctimas mortales y centenares de heridos, y animó a los españoles a proseguir en el camino de una convivencia pacífica y serena. El Pontífice, en un telegrama enviado al cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, reiteró su más "firme y absoluta reprobación de tales injustificables actos que ofenden a Dios, violan el fundamental derecho a la vida y socavan la pacífica convivencia".
En su misiva, Juan Pablo II expresó su "tristeza" por los atentados y resaltó la crueldad de los mismos, que han causado la muerte a ciudadanos que se dirigían a sus puestos de trabajo.
En el telegrama, enviado en su nombre por el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, el Obispo de Roma ofrece sus sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y aseguró su cercanía a las familias de los que lloran a sus muertos al tiempo que aboga por el rápido restablecimiento de los heridos.
El Papa "alentó al "querido pueblo español" a proseguir con constancia y sin desánimos en el camino de una convivencia pacífica y serena.
El texto completo del telegrama es el siguiente:
"Al conocer la triste noticia de los execrables atentados terroristas perpetrados esta mañana en las estaciones de Atocha, el Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia, de Madrid, que han causado tantos muertos y numerosísimos heridos entre los ciudadanos que se dirigían a sus puestos de trabajo, y con crueldad han sumido en dolor a sus familias y a la sociedad española en general, el Santo Padre desea reiterar su firme y absoluta reprobación de tales e injustificables actos que ofenden a Dios".
También violan el fundamental derecho a la vida y socavan la pacífica convivencia, anhelada vivamente por las comunidades eclesiales y por el noble pueblo español.
Su Santidad, mientras ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos, asegura su cercanía a las familias que lloran a sus seres queridos, a la vez que ruega a vuestra eminencia (el cardenal de Madrid) que les haga llegar su más sentido pésame, expresa sus mejores deseos por un pronto restablecimiento de los heridos.
Alentado al querido pueblo español a proseguir con constancia y sin desánimos en el camino de una convivencia pacífica y serena, invoca sobre todo la protección de la Virgen Inmaculada y en prueba de afecto y señal de esperanza le imparte la bendición apostólica".
Este telegrama de pésame es más largo de los que habitualmente envía el Papa por lo que fuentes vaticanas dijeron que con esta la larga misiva el Pontífice ha querido resaltar el cariño que siente por el pueblo español.