MADRID, España, mar. 12, 2004.- La estación ferroviaria de Atocha, en el corazón de Madrid, continuaba con sus operaciones el viernes, un día después de que más de 190 personas murieran a consecuencia del atentado terrorista más cruento en la historia alemana. Los trenes tenían que pasar entre los restos retorcidos de cuatro vagones hechos estallar en los ataques del jueves, todavía en las vías afuera de la estación.
El ambiente en la estación era triste y poco activo, con algunas personas llorando, otras leyendo los diarios o escuchando el radio, sin muchos intercambios de palabras.
Todos los trenes tenían listones negros en señal de luto en las ventanas de sus conductores.
La operadora ferroviaria RENFE dijo que el tráfico de trenes se había reducido en un 30 por ciento durante la hora de mayor tráfico el viernes.
Cuatro de las seis líneas regionales y locales en Atocha estaban funcionando y la mayor parte de los trenes trabajaban normalmente. Los de la ruta afectada por las bombas fueron desviados a la otra terminal principal de la ciudad, Chamartin, en el norte.
Dentro y fuera de la estación, la gente puso velas encendidas, flores y mensajes escritos en el suelo. Otros dejaron postales pequeñas con las imágenes de la Virgen María y Jesús.
Un acto de protesta fue convocado para el mediodía en la estación, uno de los varios que van a ser realizados en toda España y RENFE ofreció transporte gratuito en Madrid y sus alrededores.
En toda la ciudad, la gente puso banderas españolas en los balcones y pabellones blancos, cada uno con listones negros de luto.