MADRID, España, mar. 14, 2004.- Luego de nueve años sin verse una escena similar, las calles de Madrid, Sevilla y otras ciudades españolas se vistieron con banderas socialistas para festejar la victoria del candidato José Luis Rodríguez Zapatero. El aspirante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ganó las elecciones al Congreso español, al obtener 164 escaños frente a los 148 del candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, lo que permitirá un nuevo gobierno de izquierda.
A pesar de que España pasaba una jornada de luto por los atentados del pasado jueves 11 de marzo, que provocaron la muerte a 200 personas, los partidos pidieron tranquilidad para los festejos, pero los ciudadanos desbordaron las expectativas.
Cuando aún faltaba el conteo oficial de 50% de las 56 mil 585 mesas electorales instaladas, la sede socialista de la calle Ferraz de Madrid veía como aumentaba la asistencia de simpatizantes expectantes de participar en la "noche electoral".
Las pantallas ubicadas fuera del edificio del PSOE fueron la llave de los festejos, cuando por ellas se vio al secretario de Organización socialista, José Blanco, anunciar el triunfo de Zapatero y sus "condiciones de formar un nuevo gobierno".
Los asistentes vieron las imágenes de las comparecencias de los otros candidatos, y una que les animaba más: la tristeza y soledad en la sede del PP en la calle Génova de Madrid, donde hace cuatro años el escenario era al revés.
Un total de 293 periodistas acreditados en la sede de Ferraz, que representaban a 114 medios de comunicación españoles y de otros países del mundo entraban y salían al edificio, su trabajo aumentaba el sabor de los simpatizantes socialistas.
Los equipos de sonido llegaron, las banderas se multiplicaron y los gritos de victoria a favor de Zapatero crecieron, en una imagen que nos se veía desde 1993, cuando Felipe González ganó su última elección a jefe de Gobierno.
El socialista Rodríguez Zapatero, de 44 años de edad y originario de la provincia de León, norte de España, de donde ha sido diputado, salió al balcón tras dar un mensaje oficial anunciando que "encabezará un gobierno de cambio, tranquilo y con humildad".
En un templete arropado por sus compañeros dirigentes, Jesús Caldera, José Blanco, Trinidad Jiménez, Carme Chacón, y otros, el dirigente escuchó los coros de los cientos de concentrados "ista, ista ista, España socialista".
"Gracias: a partir de mañana hay mucho que trabajar por España", se limitó Zapatero a decir a la multitud que a pesar de la brevedad del mensaje no dudó en seguir la fiesta.
La calles de Ferraz no fue el único escenario, coches por la Gran Vía y la Plaza España de Madrid fueron los sitios más concurridos por los coches que con banderas rojas hacían escuchar su claxon aún en la madrugada.
Los festejos se extendieron con mayor rigor en Sevilla, la capital de la sureña comunidad de Andalucía, donde se realizaron elecciones autonómicas, donde el actual presidente y presidente del PSOE Manuel Chaves, arrasó y consiguió mayoría absoluta.
En esta región, donde votaron 6 millones 49 mil ciudadanos, los socialistas alcanzaron 50% de los votos a su favor para tener 61 diputados, frente a 37 del PP, lo que permitirá a Chaves repetir en la silla del Palacio de San Telmo.
La concentración en las afueras del Hotel Renacimiento de Sevilla mostró un escenario de mucho color, fiesta andaluza, y mucho respaldo a uno de los políticos más fuertes de España.
La otra cara de la moneda se vio en la calle Génova de Madrid, sede del PP, donde el jefe de Gobierno, José María Aznar, y el candidato Rajoy salieron al balcón tras reconocer la victoria de Zapatero.
Con gritos de "Manos, arriba esto es un atraco", los seguidores "populares" expresaron su indignación ante lo que consideraron una "injusticia" al relacionar los resultados electorales a la coyuntura de los atentados del 11 de marzo como elemento en contra de Rajoy.