MADRID, España, mar. 15, 2004.- Por primera vez en cuatro días, este lunes circulan por la vía dos de la estación de Atocha, los trenes procedentes de Alcalá de Henares, con pesadumbre algunos viajeros no pueden evitar evocar las dramáticas imágenes de destrucción y fuego del 11 de marzo. Una usuaria, comentó: “Fue algo desesperante ver gente despedazada, móviles que sonaban y no saber que hacer, porque ibas a atender, que le ibas a decir a las familias, si ni siquiera sabían de quien era el móvil. Era impresionante, la gente, mucha gente lastimada, gente totalmente despedazada había en los techos”.
Al velatorio continúan llegando cadáveres que se velan en la intimidad; es el caso de María Isabel, tenía 34 años, comenta su padre que los restos irreconocibles se localizaron junto a sus enseres, fue necesaria una prueba de ADN con la saliva de su hijo de siete años para identificarla.
El rostro más visible de la solidaridad, flores, velas y dedicatorias, para que nunca se olvide el 11 de marzo.
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