VARSOVIA, Polonia, mar. 19, 2004.- El presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, ha prometido al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que las tropas polacas se quedarán en Irak cuanto sea necesario, saliendo así al paso de las conjeturas a las que dieron lugar sus recientes quejas sobre la información recibida antes del conflicto. Kwasniewski hizo esta promesa en una conversación telefónica con Bush que -aunque estaba planeada desde hacía algún tiempo y relacionada con el aniversario del comienzo de la guerra de Irak- giró en torno a la confusión originada por declaraciones hechas ayer por el presidente polaco a un grupo de periodistas franceses.
Según la agencia polaca PAP, el presidente polaco dijo a los periodistas, respecto a las armas de destrucción masiva y el motivo que constituían para la operación contra Irak: "fuimos mal informados...e inducidos a caer en un error".
Muchos comentaristas interpretaron inmediatamente estas palabras como que Polonia estaba abierta a un cambio de política si el demócrata John Kerry gana las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Para salir al paso de estos comentarios, la oficina del presidente emitió hoy un comunicado que pretende "explicar lo sucedido y enderezar interpretaciones que van demasiado lejos".
La nota señala que la intención del presidente en el encuentro con la prensa fue presentar los motivos que indujeron a Polonia a participar en la estabilización y democratización de Irak.
El presidente -dando a entender que por quien se sintió engañada Polonia fue por Saddam Hussein y no por Estados Unidos- argumentó que el derrocado líder iraquí trató de convencer al mundo de que disponía de armas de destrucción masiva y estaba dispuesto a emplearlas y que esa fue la causa principal de la operación contra Irak.
"Irak -añadió- es hoy, sin Saddam Hussein, un país mejor que cuando ese personaje lo gobernaba".
DECISIONES EQUIVOCADAS
El presidente polaco, añade el comunicado, advirtió también contra el peligro de decisiones que puedan desequilibrar la situación en Irak, alusión indirecta a la posible retirada de las tropas españolas.
"Polonia no se retirará de Irak antes de que la misión de estabilización termine con éxito y espera mantener una colaboración eficaz con Estados Unidos, Gran Bretaña, España y otros países de la OTAN y de la ONU", dice el presidente.
El comunicado concluye con esta frase de Kwasniewski: "cualquier manifestación de debilidad ante los ataques terroristas será un golpe asestado a las bases de la democracia, a la seguridad de los pueblos y a la paz mundial".
Aunque con el comunicado se trató de aclarar la posición del presidente polaco, éste volvió al tema en su conversación con Bush, señalando que la confusión se debió a "imprecisiones en la traducción de sus palabras".
Los pormenores de la conversación Kwasniewski-Bush fueron presentados por Marek Siwiec, jefe de la Oficina de Seguridad del Estado adjunta a la Presidencia de la República.
"La conversación, planeada hace bastante tiempo, tuvo lugar por iniciativa del presidente Bush en el aniversario de la operación 'Iraqi Freedom' con el fin de agradecer a Polonia su participación en la coalición internacional y sin relación alguna con los sucesos de ayer o de hoy", afirmó.
Según Siwiec, Bush recalcó la necesidad de mantener la coalición y todos los esfuerzos relacionados con la lucha anti-terrorista en el mundo y en particular en Irak, sobre todo porque "nos encontramos en vísperas del traspaso de poder a las autoridades iraquíes provisionales, pero legítimas".
Bush, según Siwiec, opinó también que son muy inocentes aquellos que piensan que, retirándose de Irak y demostrando su debilidad, podrán evitar los golpes del terrorismo.
El presidente polaco, por su parte, hizo hincapié en la necesidad de mantener un diálogo sosegado con los socialistas españoles y suministrarles argumentos a favor de la seguridad del mundo, es decir, también de España.