BUENOS AIRES, Argentina, mar. 24, 2004.- El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, pidió este miércoles perdón en nombre del Estado por el silencio ante las "atrocidades" cometidas durante la última dictadura, en un acto sin precedentes en dos décadas de democracia en el país y el día en que se conmemora el vigésimo octavo aniversario del golpe militar. La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el mayor centro clandestino de detención y torturas, fue el escenario elegido para recordar el nefasto 24 de marzo de 1976, día en que se inauguró una de las etapas más cruentas de la historia política argentina.
Miles de personas, entre las que se encontraban sobrevivientes del centro de torturas, escucharon cómo Kirchner anunció la cesión del predio de 19 hectáreas que ocupa la ESMA en la zona norte de Buenos Aires a organizaciones de derechos humanos para erigir un "Museo de la Memoria" en ese lugar.
"Como presidente de Argentina, vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades", dijo el mandatario, visiblemente emocionado.
Kirchner, quien dijo ser integrante de "una generación diezmada por la dictadura y castigada con dolorosas ausencias", aseguró que no lo mueve en su gestión "ni el rencor ni el odio, sino la justicia y la lucha contra la impunidad".
"Los responsables del hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un sólo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino", subrayó.
El "Museo de la Memoria" exhibirá testimonios, documentos y objetos que permitirán comprender la reciente y traumática historia argentina y apreciar la lucha de las organizaciones de derechos humanos por hacer conocer la verdad y lograr justicia.
La ESMA, el mayor símbolo del terrorismo de Estado en Argentina, fue escenario de horrendas torturas, asesinatos, partos de detenidas cuyos hijos fueron apropiados por represores y punto de partida de los siniestros "vuelos de la muerte".
La presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, dijo que la cesión del predio de la ESMA para el museo "es la piedra fundamental para comenzar a lavar tanta sangre que hay en sus paredes"
Los organismos de derechos humanos aplaudieron los gestos del presidente, que desde que asumió el gobierno, en mayo de 2003, impulsa el esclarecimiento de los crímenes cometidos entre 1976 y 1983.
Además de ordenar la apertura de los archivos oficiales del período militar, el mandatario avaló la decisión del Parlamento de anular en agosto pasado dos leyes que en la década de los 80 habían librado de responsabilidad a más de un millar de acusados por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.
Kirchner también relevó a los altos mandos de las Fuerzas Armadas y sus reemplazos, en el caso de la Marina, hicieron el primer reconocimiento institucional de las atrocidades cometidas en la ESMA, en donde fueron torturadas y hechas desaparecer unas cinco mil personas.
Carlotto señaló que este cambio de contexto permite estar "esperanzados en que se está más cerca de la verdad y la justicia".
El acto de conmemoración del golpe tuvo momentos de emoción cuando se leyó un poema de Ana María Ponce, amiga de Kirchner y desaparecida en 1978 tras estar cautiva en la ESMA, y cuando dio su testimonio Juan Cabandié, el último de los 77 hijos de desaparecidos que recuperaron su identidad.
También fueron estremecedoras las palabras de María Isabel Greco, que nació en la ESMA cuando su madre estaba cautiva, y que reclamó "castigo para los torturadores. asesinos, apropiadores de bebés, instigadores, beneficiarios y cómplices del genocidio".
El multitudinario acto se cerró con un recital del cantante español Joan Manuel Serrat y los músicos argentinos Víctor Heredia y León Gieco, quienes recordaron que "la memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar libre como el viento".
Los actos en memoria del golpe de 1976, que generaron más fervor popular que el apoyo a los juicios a las juntas militares, en 1985, y el rechazo a los indultos concedidos a los represores durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999), concluirán con una marcha desde la sede del Parlamento a la Casa de Gobierno.
La manifestación fue convocada por 190 organizaciones de derechos humanos, partidos políticos, sindicatos y agrupaciones estudiantiles y de desocupados, que reclaman justicia para los 30.000 detenidos desaparecidos.